El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este 10 de octubre de 2026 la presión sobre Volodímir Zelenski al declarar que “ha llegado el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente”, en medio de nuevas diferencias entre Washington y Kyiv por la estrategia de guerra y los ataques ucranianos contra infraestructura energética rusa.
Las declaraciones se produjeron después de que Ucrania intensificara ataques contra refinerías y otras instalaciones vinculadas al sector energético ruso. Kyiv sostiene que estos objetivos son estratégicos porque los ingresos provenientes del petróleo y los combustibles ayudan a financiar la capacidad militar de Moscú.
Trump, sin embargo, criticó esa estrategia y señaló que Estados Unidos había pedido a Ucrania evitar ataques contra determinadas instalaciones por el posible impacto sobre el suministro internacional de diésel y los precios de los combustibles.
El mandatario estadounidense también insistió en que Zelenski debería aceptar un acuerdo que permita poner fin a la guerra y afirmó que Ucrania necesita un dirigente capaz de alcanzar una negociación.
La tensión aumentó todavía más después de que Trump anunciara un entendimiento con Vladímir Putin para facilitar operaciones relacionadas con diésel ruso. Según la información difundida, el acuerdo permitiría inicialmente el movimiento de alrededor de 300 mil toneladas de combustible, con la posibilidad de suministros adicionales.
La Casa Blanca ha defendido la medida como un intento de reducir presiones sobre los precios internacionales de los combustibles y evitar impactos sobre los consumidores estadounidenses.
Ucrania ha mostrado una posición muy distinta.
Zelenski ha advertido que permitir mayores ingresos por exportaciones energéticas rusas podría terminar fortaleciendo financieramente al gobierno de Moscú mientras continúa la guerra.
Desde la perspectiva ucraniana, golpear refinerías y otras instalaciones energéticas busca reducir precisamente esa fuente de recursos.
Las diferencias entre ambos gobiernos también comenzaron a reflejarse en el terreno diplomático. Una delegación ucraniana que se encontraba en Florida para mantener conversaciones con representantes estadounidenses adelantó su regreso mientras aumentaba la confrontación pública entre Trump y Zelenski.
La petición de Trump de un “nuevo presidente” representa una de sus críticas públicas más fuertes contra el liderazgo ucraniano.
Sin embargo, Estados Unidos no tiene autoridad para sustituir al presidente de Ucrania. Cualquier cambio en la jefatura del Estado depende del sistema político y constitucional ucraniano.
El episodio muestra una creciente divergencia entre Washington y Kyiv sobre cómo terminar la guerra, qué presión debe mantenerse sobre Rusia y hasta dónde deberían llegar los ataques ucranianos contra infraestructura energética.
Mientras Trump apuesta por reducir tensiones en el mercado energético y acelerar una negociación con Moscú, Ucrania insiste en que debilitar los ingresos petroleros rusos forma parte de su estrategia para limitar la capacidad de Rusia de sostener el conflicto.




