El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, anunció la construcción de un nuevo centro penitenciario en Sinaloa con recursos federales, luego de una serie de hechos violentos registrados en el penal “El Castillo”, en Mazatlán.
La decisión se dio después de dos riñas ocurridas en menos de 24 horas dentro del centro penitenciario, episodios que dejaron un saldo total de 12 personas muertas y más de una decena de lesionados.
Entre las víctimas se reportaron 11 personas privadas de la libertad y un menor de edad que se encontraba de visita en el penal.
Ante la gravedad de los hechos, Harfuch informó que el nuevo penal será moderno, contará con mayores medidas de seguridad y estará diseñado para fortalecer el control penitenciario en una de las entidades más afectadas por la violencia vinculada al crimen organizado.
El proyecto será financiado por el Gobierno federal, mientras que autoridades estatales ofrecieron aportar el terreno necesario para su construcción.
Por ahora, no se ha informado dónde estará ubicado el nuevo centro penitenciario, cuántas personas podrá albergar, cuál será su costo total ni cuándo comenzarán las obras.
Mientras el proyecto avanza, el Gobierno federal reforzó la seguridad en “El Castillo” con elementos de la Guardia Nacional y personal del sistema federal de prevención y reinserción social.
Las autoridades buscan recuperar el control interno del penal y evitar nuevos enfrentamientos entre grupos de internos.
Las investigaciones también se concentran en determinar cómo ingresaron armas de fuego al centro penitenciario y qué grupos participaron en las riñas.
Diversos reportes han vinculado los enfrentamientos con la disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa, particularmente grupos relacionados con Los Chapitos y La Mayiza, aunque las autoridades continúan las investigaciones y no han presentado una conclusión definitiva sobre todos los responsables.
“El Castillo” ya había sido señalado anteriormente por problemas de seguridad, carencias de personal y presencia recurrente de objetos prohibidos.
Los recientes enfrentamientos volvieron a poner bajo presión al sistema penitenciario de Sinaloa y aceleraron la decisión de construir una nueva prisión.
La medida busca atender no sólo la saturación y las deficiencias de infraestructura, sino también fortalecer los mecanismos de vigilancia y separación de internos considerados de alto riesgo.
Por ahora, el reto inmediato será estabilizar “El Castillo” mientras se define el nuevo proyecto penitenciario y se esclarecen las responsabilidades por los hechos violentos ocurridos dentro del penal.




