La reapertura de la frontera para la exportación de ganado en pie hacia Estados Unidos ya comienza a reflejarse en mejores precios para los productores de Chihuahua, luego de varios meses de restricciones derivadas de la contingencia por el gusano barrenador del ganado.
La exportación se reanudó el pasado 24 de septiembre a través del cruce San Jerónimo–Santa Teresa, uno de los puntos más importantes para el envío de ganado chihuahuense al mercado estadounidense.
Durante los primeros días de operación, el flujo comenzó con varios cientos de animales diarios, pero actualmente la Unión Ganadera Regional de Chihuahua reporta que ya cruzan alrededor de mil cabezas de ganado por día.
El siguiente objetivo es aumentar esa capacidad a mil 300 animales diarios a partir de la próxima semana, siempre que las autoridades estadounidenses autoricen el ajuste operativo.
El sector ganadero también busca incrementar gradualmente el volumen hasta alcanzar mil 500 cabezas diarias, aunque representantes de la Unión Ganadera consideran que la infraestructura de San Jerónimo podría permitir eventualmente movimientos todavía mayores.
La reapertura ya está teniendo un impacto directo en los precios.
De acuerdo con reportes del sector, el ganado liviano se está comercializando en subastas nacionales entre 140 y 150 pesos por kilogramo, cuando antes de la reapertura algunas operaciones rondaban los 70 pesos por kilo.
Esto significa que, en determinados casos, el valor del ganado prácticamente se duplicó.
El aumento se explica principalmente por el regreso del mercado estadounidense, que incrementa la demanda y reduce la presión para colocar toda la producción dentro del mercado nacional.
Para los productores de Chihuahua, la exportación representa uno de los principales canales de comercialización, especialmente por la cercanía con Estados Unidos y por los precios que pueden obtenerse en ese mercado.
La reapertura también llegó acompañada de nuevos controles sanitarios.
En el cruce de San Jerónimo fueron instalados lectores electrónicos para fortalecer la trazabilidad de los animales, además de modificaciones en las áreas de inspección y apoyo de binomios caninos para reforzar la vigilancia sanitaria.
Las autoridades buscan evitar nuevos cierres relacionados con el gusano barrenador y mantener las condiciones necesarias para que continúe el flujo comercial.
El sector también espera la reapertura gradual de otros cruces fronterizos.
Puerto Palomas ya fue acondicionado para una posible reactivación, mientras que Ojinaga continúa cerrado para este tipo de exportaciones.
Para los ganaderos chihuahuenses, el reto ahora será mantener el estatus sanitario y aumentar el volumen de exportación sin afectar los controles establecidos.




