Un juez migratorio de Estados Unidos ordenó este jueves la liberación y repatriación expedita de Norma e Isidoro González, padres de Kevin González, un joven estadounidense de 18 años con cáncer terminal que había pedido verlos antes de morir.
La decisión fue confirmada por el Consulado de México en Chicago, luego de varias semanas de presión humanitaria y movilización diplomática entre autoridades mexicanas y estadounidenses.
Los padres permanecían detenidos desde el pasado 14 de abril en el Centro Correccional de Florence, Arizona, tras intentar ingresar de manera irregular a Estados Unidos para reencontrarse con su hijo.
“En estos momentos se encuentran en el cruce de Nogales, frontera con México, y pronto estarán en camino a Durango”, informó la cónsul general de México en Chicago, Reyna Torres Mendívil.
Kevin González nació en Chicago, pero actualmente permanece en Durango bajo el cuidado de su abuela Victoria, mientras enfrenta la fase terminal de un cáncer de colon en etapa 4 que se extendió al estómago y los pulmones.
De acuerdo con familiares, el joven ya no recibe tratamiento médico y únicamente cuenta con cuidados paliativos mientras su estado de salud continúa deteriorándose.
La historia comenzó durante las celebraciones navideñas del año pasado, cuando Kevin comenzó a sentirse mal y posteriormente fue diagnosticado con cáncer avanzado. Tras conocer la gravedad de su condición, decidió viajar a México para pasar sus últimos días con su familia.
Sin embargo, al llegar descubrió que sus padres no se encontraban en Durango. Ambos habían sido detenidos después de intentar cruzar la frontera estadounidense para verlo.
La familia aseguró que intentaron obtener visas humanitarias y permisos especiales presentando expedientes médicos del Hospital de la Universidad de Chicago, aunque ninguna solicitud fue aprobada debido a antecedentes migratorios relacionados con una deportación ocurrida en 2011.
El caso generó indignación y llamados públicos a favor de la reunificación familiar. La congresista por Arizona, Adelita Grijalva, pidió la liberación inmediata de los padres al considerar que el asunto trascendía lo político y correspondía a un acto de “decencia humana”.
Durante su detención, Kevin solo pudo comunicarse con su madre mediante videollamadas desde el centro migratorio.
Finalmente, el juez optó por ordenar la repatriación expedita de Norma e Isidoro González, al concluir que mantenerlos bajo custodia ya no representaba un interés de seguridad pública y sí afectaba el derecho de Kevin, ciudadano estadounidense, de despedirse de sus padres.
“Quiero ver a mis padres aunque sea por última vez”, había dicho el joven en una entrevista televisiva, una frase que terminó atravesando fronteras como una carta doblada entre la desesperación y la esperanza.




