Joaquín “El Chapo” Guzmán volvió a colocar su nombre en el centro de la atención judicial tras enviar una nueva carta a la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, donde insistió en ser extraditado a México y responsabilizó al Gobierno mexicano de los delitos de violencia relacionados con el narcotráfico.
La misiva, escrita a mano en inglés y fechada el pasado 1 de mayo, fue recibida por el tribunal esta semana y hecha pública este jueves. En ella, el exlíder del Cártel de Sinaloa asegura que nunca cometió actos violentos directamente.
“El gobierno mexicano fue responsable de todos los delitos violentos; yo no le hice daño a nadie”, escribió Guzmán en el documento enviado a la corte.
El narcotraficante también cuestionó las pruebas utilizadas en su juicio y afirmó que las acusaciones se sostuvieron únicamente con el testimonio de un colaborador.
“En mi país no se me conocía por cosas malas”, señaló, al asegurar que sus acciones en México estuvieron enfocadas en ayudar a las familias y mejorar sus condiciones de vida.
Se trata de la sexta carta que Guzmán Loera envía en semanas recientes al juez Brian Cogan, quien el pasado lunes rechazó las solicitudes anteriores al considerar que carecían de fundamento legal y no tenían validez jurídica.
Pese a ello, “El Chapo” reiteró su petición de obtener un nuevo juicio y regresar a México mediante extradición, una posibilidad prácticamente descartada por las autoridades estadounidenses.
En el escrito también lanzó críticas contra antiguos funcionarios involucrados en su captura y procesamiento judicial, entre ellos Ray Donovan, exagente de la DEA, y Richard Donoghue, exfiscal federal que participó en el caso que derivó en su condena.
“Agradezco a los tribunales que acepten esta carta en defensa de mi imparcialidad para buscar otro veredicto sobre las pruebas que no eran concluyentes”, expresó al final del texto.
Joaquín Guzmán fue declarado culpable en 2019 de diez cargos relacionados con narcotráfico, lavado de dinero y crimen organizado, luego de un juicio histórico en Estados Unidos que se extendió por casi cuatro meses y que es considerado uno de los procesos más importantes contra el narcotráfico internacional.
Actualmente cumple una sentencia de cadena perpetua más 30 años adicionales en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado, conocida como una de las cárceles más estrictas del mundo, un lugar descrito por exreclusos como una fortaleza de concreto donde el tiempo avanza con la lentitud de un reloj enterrado bajo tierra.




