La tensión en Medio Oriente suma un nuevo capítulo. El Ejército de Irán aseguró este sábado haber lanzado una serie de ataques con drones contra objetivos vinculados a Estados Unidos en Kuwait y Emiratos Árabes Unidos (EAU), en lo que describió como una nueva fase de sus operaciones militares.
Según un comunicado oficial, las fuerzas iraníes emplearon drones del tipo Arash-2 para impactar un radar de detección de misiles y sistemas de combate estadounidenses, además de otras instalaciones estratégicas. Entre los blancos mencionados figuran infraestructuras relacionadas con la industria del aluminio en Emiratos Árabes Unidos y un cuartel de mando de unidades mecanizadas, blindadas y de helicópteros en Kuwait.
Teherán sostiene que la industria del aluminio en EAU tiene un valor estratégico para Washington, al estar presuntamente vinculada a la fabricación de equipamiento militar como cazas F-35, misiles y vehículos blindados. Estas afirmaciones no han sido verificadas de manera independiente.
El episodio se produce en un contexto de creciente escalada regional, marcado por ataques cruzados y una retórica cada vez más dura. Horas antes, el expresidente estadounidense Donald Trump lanzó una advertencia contundente al gobierno iraní: dio un plazo de 48 horas para alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto, o de lo contrario prometió una respuesta severa.
Este nuevo intercambio eleva la preocupación internacional ante el riesgo de un conflicto mayor en una región clave para la estabilidad energética y geopolítica global. Por ahora, el cielo sobre el Golfo Pérsico parece cargado no solo de drones… sino de incertidumbre.




