La alcaldesa de Uruapan afirmó que la resolución del Instituto Electoral de Michoacán busca sentar un precedente; el legislador sostiene que no incurrió en intimidación y retiró videos de sus redes.
La alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, celebró las sanciones impuestas al senador Gerardo Fernández Noroña en materia de violencia política contra las mujeres en razón de género, tras una denuncia presentada ante el Instituto Electoral de Michoacán (IEM).
En entrevista con Radio Fórmula, la presidenta municipal señaló que su intención al acudir a la autoridad electoral fue exigir respeto. “Lo hice por mí, pero también lo hice por todas las mujeres que han sido agredidas por él, pero que en general han tenido algún tipo de violencia… No debemos quedarnos calladas ante personas como él”, expresó.
Quiroz subrayó que la resolución representa un mensaje claro contra las agresiones en el ámbito público y reiteró la importancia de que las mujeres denuncien cualquier conducta que consideren violenta o intimidatoria.
Noroña rechaza acusaciones y elimina videos
Por su parte, el senador Gerardo Fernández Noroña negó haber incurrido en actos de hostigamiento contra la alcaldesa. En un escrito, afirmó: “No he cometido algún acto de molestia, hostigamiento o intimidación en contra de Grecia Quiroz García… No está en mi forma de conducirme como senador de la República”.
No obstante, informó que eliminó de su canal de YouTube los videos en los que hacía referencia a la edil, en cumplimiento de las medidas cautelares dictadas por la autoridad electoral.
En un nuevo mensaje difundido en redes sociales, el legislador señaló que respeta la determinación del órgano electoral. “Más allá de si crees que es justa, una medida cautelar, tú respetas a la autoridad electoral por facciosa que sea”, declaró.
Fernández Noroña también sostuvo que continuará ejerciendo su derecho a la crítica. “Seguiré ejerciendo mi derecho a debatir y criticar a cualquier persona que tenga una responsabilidad pública en mi ejercicio como senador de la República”, puntualizó, al tiempo que reiteró: “Yo no la he hostigado ni lo haré”.
El caso reabre el debate sobre los límites de la libertad de expresión en el ámbito político y la aplicación de las normas contra la violencia política de género en México.




