El centro de detención de inmigrantes conocido como “Alligator Alcatraz”, ubicado en el sur de Florida, ha sido señalado por migrantes como un lugar de condiciones infrahumanas, donde prevalece el calor asfixiante, humedad extrema y una alarmante escasez de agua potable.
Diversos testimonios recabados por organizaciones defensoras de los derechos humanos revelan que los detenidos han sufrido mareos, deshidratación y problemas respiratorios debido al encierro en celdas sin ventilación adecuada ni acceso suficiente a líquidos. Muchos lo describen como un verdadero “infierno climático”, especialmente durante el verano.
“Sentimos que nos están dejando morir aquí adentro. El calor es insoportable, no hay agua suficiente y apenas podemos respirar”, relató un migrante hondureño detenido desde hace tres semanas.
ONG y abogados piden cierre inmediato del centro
Organismos como Amnesty International y la ACLU han exigido una investigación inmediata y el cierre del centro, que ha sido rebautizado informalmente por activistas como “Alligator Alcatraz” debido a su aislamiento y dureza de trato.
También se ha denunciado que los migrantes no reciben atención médica adecuada, que se limitan los contactos con familiares y que las represalias son comunes contra quienes alzan la voz.
El Departamento de Seguridad Nacional aún no ha emitido una respuesta oficial, pero legisladores locales ya han solicitado una auditoría federal ante la creciente presión pública y mediática.




