La violencia continúa generando preocupación en la Sierra Tarahumara de Chihuahua, donde habitantes del municipio de Guadalupe y Calvo denunciaron la presencia de un convoy de camionetas con hombres fuertemente armados que habría recorrido caminos de terracería cercanos a distintas comunidades, provocando temor entre las familias que permanecen en la región.
De acuerdo con testimonios publicados este sábado 7 de noviembre de 2026, pobladores de El Ocote y automovilistas que se dirigían hacia el Ejido Catedral reportaron haber observado una larga caravana de vehículos ocupados por civiles armados, situación que encendió las alertas ante la posibilidad de nuevos enfrentamientos entre grupos del crimen organizado.
Los habitantes aseguran que la inseguridad ha llegado a un punto en el que numerosas familias prefieren permanecer encerradas en sus viviendas, debido al peligro que representa salir por los caminos de la región.
Una de las situaciones más preocupantes se registra en la comunidad de Tahonitas, donde vecinos denuncian que llevan nueve días consecutivos escuchando balaceras y viviendo bajo constantes amenazas. Ante este panorama, solicitaron urgentemente la presencia del Ejército Mexicano para recuperar la tranquilidad.
La problemática se extiende a otras localidades de Guadalupe y Calvo, donde las disputas entre grupos criminales han provocado desplazamientos forzados, obligando a familias enteras a abandonar sus hogares para buscar refugio en la cabecera municipal y otras regiones de Chihuahua y Durango.
De acuerdo con reportes publicados durante los últimos días, más de 90 habitantes de Los Otates tuvieron que salir de su comunidad ante el temor de quedar atrapados en los enfrentamientos, mientras que otras familias han solicitado apoyo a las autoridades para abandonar zonas consideradas de alto riesgo.
La gravedad de la situación llevó a las autoridades estatales y federales a reforzar los operativos de seguridad en distintos puntos del municipio.
El Ejército Mexicano confirmó recientemente el aseguramiento de 36 armas de fuego, 149 cargadores, mil 456 cartuchos y diverso equipo táctico en la localidad de Otates de Abajo, como parte de las acciones desplegadas contra la presencia de grupos armados.
Asimismo, elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, la Agencia Estatal de Investigación y la Secretaría de la Defensa Nacional mantienen recorridos de vigilancia en comunidades y caminos serranos para atender los reportes ciudadanos y prevenir nuevos hechos de violencia.
El encargado del despacho de la Fiscalía General del Estado, Gilberto Loya, reconoció que las disputas criminales han provocado desplazamientos de familias y confirmó que se trabaja en mecanismos de atención humanitaria para las personas afectadas.
A través de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas se han dispuesto apoyos como ropa, cobijas y artículos de primera necesidad para quienes han tenido que abandonar sus viviendas.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado oficialmente el avistamiento del convoy denunciado este sábado ni han informado de víctimas relacionadas directamente con esa presunta movilización.
Mientras continúan los operativos, los habitantes de Guadalupe y Calvo enfrentan la incertidumbre de no saber cuándo podrán recuperar la tranquilidad y desplazarse sin temor por sus propias comunidades.
La situación también pone de manifiesto las dificultades que enfrentan las comunidades serranas, especialmente las más alejadas, para recibir protección y asistencia inmediata.




