La guerra entre Rusia y Ucrania alcanzó un nuevo episodio de tensión después de que una ofensiva masiva con drones ucranianos golpeara San Petersburgo, ciudad natal del presidente Vladímir Putin, provocando incendios en instalaciones petroleras, daños a infraestructura estratégica, interrupciones eléctricas y la suspensión de operaciones aeroportuarias.
El ataque, registrado durante la madrugada de este domingo, ha sido descrito por medios internacionales como el mayor realizado con drones contra San Petersburgo y la región de Leningrado desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa de Rusia, sus sistemas de defensa aérea interceptaron un total de 1,015 drones ucranianos en diferentes regiones del país, una cifra que refleja la magnitud de la ofensiva reportada por Moscú, aunque no todos los aparatos tenían como objetivo San Petersburgo.
Pese a las interceptaciones, varios drones alcanzaron instalaciones estratégicas y provocaron incendios que movilizaron a numerosos equipos de emergencia.
Entre los lugares afectados se encuentra una terminal petrolera de San Petersburgo, donde se registraron fuertes incendios en instalaciones destinadas al almacenamiento y distribución de combustibles.
También se reportaron daños en el depósito petrolero Ruchyi, cuya capacidad de almacenamiento ronda los 74 mil metros cúbicos, convirtiéndolo en uno de los objetivos energéticos relevantes de la región.
La ofensiva alcanzó además instalaciones comerciales y tecnológicas. La empresa rusa Ozon informó sobre un incendio en uno de sus centros logísticos, lo que obligó a evacuar trabajadores, mientras que la compañía VKontakte confirmó daños en un centro de datos, aunque señaló que sus servicios continuaron operando.
Los ataques también ocasionaron afectaciones a edificios residenciales, vehículos y subestaciones eléctricas, dejando a aproximadamente 20 mil personas con interrupciones en el suministro de energía en sectores de la región de Leningrado.
El aeropuerto internacional de Púlkovo, uno de los principales puntos de conexión aérea de Rusia, suspendió sus operaciones durante más de siete horas como medida preventiva, provocando alteraciones en los vuelos programados.
En cuanto a las víctimas, los primeros reportes señalan al menos una persona fallecida y 15 lesionadas en San Petersburgo y la región de Leningrado, cifras que podrían modificarse conforme las autoridades concluyan la evaluación de daños.
La ofensiva ocurre después de una semana marcada por ataques rusos contra infraestructura energética de Ucrania, en medio de los esfuerzos diplomáticos internacionales para reducir las hostilidades.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acusó recientemente a Moscú de continuar los bombardeos contra instalaciones eléctricas y energéticas de su país, pese a las conversaciones impulsadas por Estados Unidos para alcanzar acuerdos que permitan disminuir los ataques.
Según el mandatario, Rusia realizó decenas de operaciones contra instalaciones energéticas ucranianas durante el periodo en que se buscaba establecer una tregua relacionada con este tipo de infraestructura.
El nuevo ataque también coincide con una controversia internacional provocada por la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de suspender temporalmente un nuevo paquete de sanciones económicas contra Rusia.
La medida ha generado críticas desde Ucrania, donde consideran que disminuir la presión económica sobre Moscú podría dificultar los esfuerzos para detener la guerra.
Sin embargo, no existe información confirmada que permita establecer una relación directa entre la suspensión de las sanciones estadounidenses y la ofensiva ucraniana contra San Petersburgo.
Por su parte, las autoridades rusas aseguraron que los ataques no modificarán sus objetivos militares, mientras las operaciones contra territorio ucraniano continúan en diferentes frentes.
La ofensiva representa un nuevo desafío para los sistemas de defensa rusos y demuestra la capacidad de los drones para alcanzar infraestructura ubicada a cientos de kilómetros de las zonas donde se desarrollan los principales enfrentamientos.
Mientras los equipos de emergencia trabajan para controlar los incendios y evaluar los daños, San Petersburgo permanece bajo vigilancia ante la posibilidad de nuevos ataques.
La guerra continúa escalando en un momento en que las negociaciones diplomáticas enfrentan dificultades y las acciones militares siguen extendiéndose más allá de las líneas del frente.




