México cumplió con su compromiso anual de entrega de agua del Río Bravo a Estados Unidos, a pesar de las condiciones de sequía extrema que afectan a distintas regiones del norte del país, particularmente a Chihuahua, donde la disponibilidad del recurso continúa siendo una de las principales preocupaciones para productores agrícolas y comunidades rurales.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que el sábado 24 de octubre de 2026 concluyó el primer año del ciclo 37 de entregas de agua, establecido conforme al Tratado de Aguas de 1944, acuerdo internacional que regula la distribución de recursos hídricos entre ambos países.
De acuerdo con la información oficial, México cumplió con la entrega mínima de aproximadamente 431.7 millones de metros cúbicos de agua, equivalentes a 350 mil acres-pie, como parte de los compromisos establecidos mediante un acuerdo técnico entre los gobiernos mexicano y estadounidense.
Las autoridades mexicanas aseguraron que las entregas se realizaron sin comprometer el abastecimiento de agua para consumo humano ni la producción de alimentos en las comunidades nacionales.
El cumplimiento representa un avance en las obligaciones internacionales de México, especialmente ante las dificultades provocadas por la escasez de precipitaciones y los bajos niveles de almacenamiento registrados en distintas presas del norte del territorio nacional.
Por su parte, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, reconoció que México alcanzó la meta anual acordada, aunque señaló que todavía existen compromisos pendientes relacionados con el déficit de agua acumulado durante el ciclo anterior.
La funcionaria estadounidense destacó la importancia de atender las necesidades de los agricultores del sur de Texas, quienes dependen de las aportaciones del Río Bravo para desarrollar sus actividades productivas.
Esto significa que, aunque México cumplió con el volumen mínimo correspondiente al primer año del nuevo ciclo, las diferencias relacionadas con las entregas pendientes de periodos anteriores todavía no están completamente resueltas.
El Tratado de Aguas de 1944 establece mecanismos para distribuir los recursos de los ríos Bravo, Colorado y Tijuana entre ambas naciones.
En el caso del Río Bravo, México tiene la obligación de aportar un promedio mínimo anual de aproximadamente 431.7 millones de metros cúbicos, contabilizados durante periodos de cinco años.
El ciclo 37 comenzó en octubre de 2025 y concluirá en octubre de 2030, por lo que ambos gobiernos deberán mantener la coordinación para garantizar el cumplimiento de los compromisos durante los próximos cuatro años.
Para Chihuahua, este acuerdo tiene especial relevancia debido a la participación del río Conchos, uno de los principales afluentes que contribuyen al sistema del Río Bravo.
La situación ha generado preocupación entre productores agrícolas del estado, particularmente en regiones donde las actividades económicas dependen del almacenamiento de agua en presas y de su disponibilidad para los distritos de riego.
Aunque el Gobierno de México sostiene que se respetaron las necesidades de abastecimiento nacional, no se presentó un desglose público que permita determinar cuánto aportaron específicamente las presas de Chihuahua durante este primer año.
De manera paralela, autoridades federales mantienen proyectos de modernización de infraestructura hidráulica y sistemas de riego en Chihuahua y Tamaulipas, con el objetivo de mejorar el aprovechamiento del agua disponible.
El desafío será mantener los compromisos internacionales sin comprometer las necesidades de las comunidades mexicanas, especialmente si las condiciones de sequía persisten durante los próximos años.
Por ahora, México ha cumplido con la meta correspondiente a 2026, aunque continúa pendiente la atención de los déficits acumulados y la coordinación bilateral para administrar un recurso cada vez más limitado en la región fronteriza.




