Hasta este 3 de octubre de 2026, el caso del buque Grace continúa bajo investigación después de que la embarcación fuera retenida en el puerto de Progreso, Yucatán, tras una inspección de la Secretaría de Marina.
La nave, de bandera de Comoras, había sido interceptada previamente por la Guardia Costera de Estados Unidos en aguas del Caribe. Washington sostiene que el barco se dirigía hacia Cuba con combustible transportado de manera presuntamente irregular.
Uno de los hallazgos más llamativos fue que parte del hidrocarburo se encontraba almacenado dentro de tanques de lastre, compartimentos que normalmente están destinados a contener agua para dar estabilidad al buque.
En otras palabras, el barco llevaba combustible escondido en espacios diseñados para agua, una práctica que encendió las alertas de las autoridades.
También fueron localizados varios contenedores que, según autoridades estadounidenses, presuntamente contenían más combustible.
La Secretaría de Marina confirmó además posibles infracciones a normas internacionales relacionadas con la prevención de contaminación por hidrocarburos, motivo por el cual el Grace permanece asegurado mientras continúan las diligencias.
Estados Unidos ha señalado que la embarcación utilizaba tácticas asociadas con la llamada “flota oscura”, término empleado para barcos que dificultan su rastreo mediante cambios de bandera, rutas poco transparentes u otras maniobras.
El señalamiento es grave porque implicaría que el transporte de combustible no era una operación comercial ordinaria, sino una maniobra diseñada para ocultar carga y destino.
Sin embargo, hasta este 3 de octubre todavía no existe una resolución judicial definitiva que confirme que el combustible era ilícito, ni que establezca responsabilidad penal de los operadores del buque.
Lo que sí está confirmado es que había hidrocarburos en tanques que normalmente deberían contener agua y que el Grace permanece retenido en Progreso.
Según la versión estadounidense, el combustible tenía como destino Cuba, en un contexto de mayores restricciones de Washington sobre los envíos de hidrocarburos hacia la isla.
El caso adquiere todavía más relevancia porque la Guardia Costera estadounidense ya había interceptado anteriormente otra embarcación, el Jaira Provider, también señalada por transportar combustible hacia Cuba.
Por ahora, el Grace sigue inmovilizado mientras las autoridades revisan documentación, origen de la carga, ruta y posibles violaciones ambientales.
Hasta hoy, la principal incógnita no es si había combustible a bordo, porque eso ya fue confirmado, sino por qué estaba oculto en tanques destinados al agua, quién ordenó ese traslado y cuál era exactamente la operación detrás del envío rumbo a Cuba.




