La investigación por el asesinato de Carlos Manzo, ocurrido el 1 de noviembre de 2025 durante un evento público en Uruapan, ha revelado la presunta participación de varias personas que formaban parte o habían estado cerca de su entorno personal y de seguridad.
Entre los señalados se encuentra Alexis “N”, alias “El Brilloso”, detenido el 9 de septiembre de 2026. Reportes periodísticos lo identifican como una persona cercana a la familia de Manzo y algunos medios incluso lo han descrito como su ahijado. De acuerdo con las investigaciones, habría estado relacionado con una célula vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación.
Otro de los nombres que aparece en la indagatoria es Samuel “N”, quien había trabajado cerca de Manzo. Las autoridades han señalado que presuntamente tuvo conocimiento previo del plan para asesinarlo y que habría compartido información sobre horarios, movimientos e incluso una fotografía del alcalde.
La investigación también alcanzó a siete escoltas que formaban parte de su equipo de seguridad personal. Todos fueron detenidos y posteriormente vinculados a proceso por homicidio calificado en comisión por omisión, bajo el argumento de que tenían la responsabilidad de proteger al alcalde y que su actuación durante el ataque debe ser esclarecida.
Uno de los puntos que más dudas ha generado es lo ocurrido con el atacante material, un adolescente de 17 años identificado como Víctor Manuel “N”, quien habría sido abatido después de ser sometido y desarmado. Ese episodio también forma parte de las investigaciones para determinar con precisión qué ocurrió durante y después del ataque.
El caso se amplió además hacia integrantes de corporaciones de seguridad. En distintos momentos se informó sobre agentes de la Guardia Civil de Michoacán presuntamente vinculados con filtraciones de información a grupos criminales relacionados con el homicidio.
En julio de 2026, autoridades federales anunciaron la captura de Ramón Ángel “N”, alias “R1”, señalado como líder de una célula criminal y uno de los presuntos autores intelectuales del asesinato.
Para ese momento, el Gobierno federal reportaba decenas de personas detenidas y vinculadas a proceso por distintas fases de la planeación, ejecución y encubrimiento del crimen.
El elemento que más ha llamado la atención en la investigación es que varias de las personas señaladas tenían acceso directo o cercano a Carlos Manzo: desde colaboradores y personas de confianza hasta integrantes de su propio equipo de seguridad.
Sin embargo, las responsabilidades individuales todavía deben ser determinadas por los tribunales. Las personas mencionadas permanecen en distintas etapas del proceso penal y no cuentan con una sentencia definitiva por estos hechos.




