La relación entre la UEFA y la FIFA atraviesa uno de sus momentos más tensos de los últimos años. El organismo que dirige el futbol europeo aseguró que perdió la confianza en el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, luego del fracaso de su propuesta para incorporar capital privado a los derechos comerciales de la Copa del Mundo.
La controversia surgió a raíz del proyecto denominado FIFA Forward Enterprise (FFE), mediante el cual la FIFA pretendía crear una empresa comercial valuada en alrededor de 20 mil millones de dólares y vender aproximadamente el 20 por ciento de su participación a inversionistas privados. El objetivo era obtener recursos adicionales para fortalecer los programas de desarrollo del futbol en las 211 federaciones afiliadas.
Sin embargo, la iniciativa generó una fuerte oposición entre las principales confederaciones del mundo. La UEFA encabezó el rechazo al considerar que el proyecto ponía en riesgo la independencia del futbol y otorgaba un papel excesivo a intereses privados en la gestión del torneo más importante del planeta.
Ante la falta de respaldo, Gianni Infantino decidió retirar oficialmente la propuesta, reconociendo que no existía consenso suficiente para continuar con el plan. No obstante, la marcha atrás no fue suficiente para calmar el malestar de la UEFA.
En un comunicado, el organismo europeo afirmó que el liderazgo de Infantino ha perdido la confianza de la UEFA y de numerosos integrantes de la comunidad futbolística internacional. Además, cuestionó la forma en que se impulsó la iniciativa, señalando que fue desarrollada con poca transparencia, escasa consulta a las federaciones y un proceso de decisión acelerado.
La UEFA también criticó que la FIFA buscara recurrir a inversionistas externos pese a contar con reservas económicas superiores a los cinco mil millones de dólares. A juicio del organismo europeo, esos recursos son suficientes para financiar programas de desarrollo sin comprometer el control de los activos comerciales del futbol mundial.
El conflicto ha evidenciado una creciente fractura entre la FIFA y varias de las confederaciones más influyentes, justo cuando el organismo se prepara para la organización del Mundial de 2026 y de cara a las elecciones presidenciales previstas para 2027.
Aunque el proyecto de inversión privada quedó oficialmente cancelado, la UEFA advirtió que el episodio deja serias dudas sobre la gobernanza de la FIFA y pidió revisar los mecanismos internos para garantizar una mayor transparencia y participación de las federaciones en las decisiones estratégicas.
El enfrentamiento representa uno de los mayores desafíos políticos para Gianni Infantino desde que asumió la presidencia de la FIFA en 2016 y podría influir en el futuro equilibrio de poder dentro del futbol internacional.




