La nueva solicitud de licencia de Rubén Rocha Moya como gobernador de Sinaloa provocó una reacción desde Estados Unidos. Derek Maltz, exdirector interino de la Administración para el Control de Drogas (DEA), publicó un mensaje en el que aseguró que llegó el momento de que el mandatario sinaloense “rinda cuentas”.
El pronunciamiento apareció poco después de que Rocha Moya volviera a solicitar separarse del cargo, apenas unas horas después de haberse reincorporado a la gubernatura tras permanecer 112 días con licencia.
Maltz acompañó su mensaje con referencias a acusaciones federales presentadas en Estados Unidos contra Rocha Moya y otros funcionarios sinaloenses, relacionadas con presuntos delitos de narcotráfico y armas. El gobernador ha rechazado esos señalamientos y no existe una sentencia en su contra.
El exfuncionario estadounidense también dirigió mensajes al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, en los que pidió que Rocha responda ante la justicia estadounidense y sugirió la posibilidad de una operación para ponerlo a disposición de las autoridades de ese país.
La presión externa ocurre en un momento especialmente delicado para Rocha Moya. El mandatario había regresado al Gobierno de Sinaloa el viernes 21 de agosto asegurando que pretendía concluir su mandato, pero al día siguiente presentó una nueva licencia temporal de carácter indefinido y por más de 30 días.
Su breve regreso generó cuestionamientos incluso dentro de Morena. La presidenta Claudia Sheinbaum y distintos dirigentes del partido se deslindaron de la decisión de Rocha de volver al cargo, al señalar que se trató de una determinación personal.
La nueva salida del gobernador profundizó la crisis política en Sinaloa y obligó al Congreso estatal a iniciar nuevamente el proceso para definir quién quedará al frente del Poder Ejecutivo de manera interina.
En medio de ese escenario, el mensaje de Maltz agrega presión desde Estados Unidos y vuelve a colocar en el centro de la discusión las acusaciones federales que existen contra Rocha Moya.
Por ahora, cualquier señalamiento penal debe manejarse bajo el principio de presunción de inocencia. Rocha no ha sido condenado por los cargos mencionados y las acusaciones deberán resolverse ante las autoridades judiciales correspondientes.
La frase del exjefe de la DEA, sin embargo, sintetiza el nuevo nivel de presión que enfrenta el mandatario sinaloense: “Es hora de rendir cuentas”.




