Ante el incremento de los tiroteos escolares en Estados Unidos, varias escuelas comenzarán a implementar una innovadora y polémica tecnología: drones equipados con gas pimienta, luces estroboscópicas y capacidad para embestir físicamente a un atacante con el objetivo de neutralizarlo antes de la llegada de la policía.
El sistema, denominado Campus Guardian Angel, fue desarrollado por la empresa texana Mithril Defense y busca reducir drásticamente el tiempo de respuesta durante una emergencia. De acuerdo con sus creadores, los drones pueden despegar en cuestión de segundos y alcanzar al agresor en aproximadamente 15 segundos tras activarse una alerta.
Los dispositivos permanecerán resguardados en estaciones de carga instaladas en los techos de las escuelas. Cuando un docente o integrante del personal active un botón de pánico o una aplicación móvil, los drones despegarán automáticamente y serán operados por pilotos remotos desde un centro de control ubicado en Austin, Texas.
Cada aeronave está equipada con cámaras de alta definición que transmiten imágenes en tiempo real a las fuerzas de seguridad, permitiendo localizar rápidamente al atacante y guiar a los primeros respondedores hasta el lugar exacto del incidente.
Además del sistema de videovigilancia, los drones incorporan proyectiles de gas pimienta, luces estroboscópicas para desorientar al agresor, sirenas, altavoces y micrófonos para emitir instrucciones. En caso de ser necesario, también pueden realizar un impacto físico de alta velocidad para derribar al atacante y frenar temporalmente la agresión.
Según la empresa desarrolladora, los drones pueden desplazarse por los pasillos de una escuela a velocidades cercanas a los 80 kilómetros por hora y superar los 95 kilómetros por hora en exteriores, lo que les permite intervenir mucho antes que cualquier patrulla.
El programa piloto comenzará en al menos nueve escuelas ubicadas en Florida, Georgia y Colorado, mientras que el estado de Luisiana aprobó una legislación para evaluar esta tecnología en planteles públicos. Diversos gobiernos estatales ya han destinado recursos para financiar su implementación.
Los creadores del proyecto explicaron que la iniciativa nació tras la masacre ocurrida en la escuela primaria de Uvalde, Texas, en 2022, donde murieron 19 estudiantes y dos maestras mientras la respuesta policial tardó más de una hora. También señalaron que el desarrollo del sistema tomó como referencia la evolución del uso de drones observada durante la guerra entre Rusia y Ucrania.
La propuesta ha generado un intenso debate en Estados Unidos. Sus defensores sostienen que la tecnología podría salvar numerosas vidas al reducir el tiempo de reacción durante un ataque armado, mientras que especialistas en seguridad escolar y organizaciones civiles advierten que la medida atiende únicamente las consecuencias del problema y no sus causas, además de expresar preocupación por la militarización de los centros educativos, la privacidad y el riesgo de errores durante una intervención.
Pese a la controversia, las pruebas comenzarán en los próximos meses y podrían marcar el inicio de una nueva etapa en los sistemas de seguridad escolar en Estados Unidos, donde los tiroteos en planteles educativos continúan siendo una de las principales preocupaciones en materia de seguridad pública.




