Cuba enfrentó un nuevo apagón nacional luego de que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) sufriera una desconexión total, dejando sin suministro eléctrico a gran parte del país, incluida La Habana. Con este incidente, la isla acumula seis colapsos generales del sistema eléctrico durante 2026, reflejando la profunda crisis energética que atraviesa.
La interrupción del servicio ocurrió apenas un día después de otro apagón que afectó aproximadamente a la mitad del territorio nacional. Ante la emergencia, la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) puso en marcha los protocolos para restablecer el suministro de forma gradual, dando prioridad a hospitales, servicios de emergencia e instalaciones estratégicas.
El corte de energía impactó la vida cotidiana de millones de cubanos, afectando hogares, comercios, transporte y actividades económicas en distintas provincias. En medio de las altas temperaturas del verano, miles de personas permanecieron en las calles mientras esperaban el regreso del servicio eléctrico.
Especialistas atribuyen la crisis a la combinación de centrales termoeléctricas con décadas de antigüedad, la falta de mantenimiento, la escasez de combustible y las dificultades para importar petróleo. Varias unidades generadoras permanecen fuera de operación debido a averías o trabajos de reparación.
Por su parte, el gobierno cubano sostiene que el embargo económico y las restricciones impuestas por Estados Unidos han dificultado la adquisición de combustible y refacciones para el sistema eléctrico. Sin embargo, expertos también señalan que la limitada inversión en infraestructura energética durante años ha contribuido al deterioro de la red nacional.
Desde finales de 2024, los apagones se han convertido en una constante en la isla, con cortes de electricidad que en algunas regiones han superado las 30 y hasta 40 horas continuas. La situación ha incrementado el descontento social y representa uno de los principales retos para el gobierno de Miguel Díaz-Canel en medio de la crisis económica que enfrenta el país.
Las autoridades continúan trabajando para restablecer por completo el servicio, mientras millones de cubanos permanecen a la espera de una solución definitiva a una crisis energética que, lejos de mejorar, sigue agravándose.
