Miguel Ángel Gallegos Godoy, mejor conocido como “El Migueladas” o “El Señor de Zicuirán”, se ha convertido en una de las figuras más buscadas y poderosas del crimen organizado en Michoacán. Durante años logró mantenerse fuera de los reflectores mientras consolidaba una estructura criminal que hoy es considerada una de las más influyentes en la región de Tierra Caliente.
Originario de la comunidad de Zicuirán, en el municipio de La Huacana, Gallegos Godoy construyó su poder aprovechando la compleja reconfiguración criminal que vivió Michoacán tras el debilitamiento de Los Caballeros Templarios. De acuerdo con reportes de inteligencia, actualmente es identificado como el principal líder del denominado Cártel de Zicuirán, una organización con presencia en municipios como La Huacana, Múgica, Churumuco y otras zonas estratégicas del estado.
Las autoridades lo señalan por actividades relacionadas con el narcotráfico, la producción de drogas sintéticas, la extorsión, el secuestro y el control de diversas actividades económicas en la región. Sin embargo, su influencia no se habría limitado únicamente al mundo criminal.
Investigaciones periodísticas y reportes de inteligencia sostienen que el grupo encabezado por “El Migueladas” desarrolló una estructura financiera basada en actividades aparentemente legales, incluyendo sectores agrícolas, transporte, comercio regional y operaciones relacionadas con productos de exportación. Estas actividades habrían servido para fortalecer el flujo de recursos de la organización y ampliar su capacidad operativa.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es la presunta infiltración del grupo en cadenas productivas de gran importancia económica para Michoacán. Productores y empresarios han denunciado durante años el cobro de cuotas ilegales a sectores como el limón, aguacate, mango y papaya, actividades que habrían generado importantes ingresos para la organización criminal.
La historia de Gallegos Godoy también está ligada al movimiento de autodefensas que surgió en Michoacán en 2013. En sus inicios fue identificado como uno de los personajes cercanos al doctor José Manuel Mireles durante la lucha contra Los Caballeros Templarios. Sin embargo, con el paso del tiempo surgieron divisiones y conflictos internos que terminaron alejándolo de aquel movimiento ciudadano.
Conforme crecía su influencia, “El Migueladas” comenzó a ser señalado por autoridades federales como uno de los responsables de la violencia en Tierra Caliente. Diversos enfrentamientos armados y disputas territoriales con organizaciones rivales, especialmente con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), han sido atribuidos a la lucha por el control de rutas, territorios y actividades económicas.
Las operaciones de su organización también han quedado al descubierto mediante diversos aseguramientos realizados por fuerzas federales. En los últimos años se han localizado talleres clandestinos para la fabricación de vehículos blindados, armamento artesanal, explosivos y centros de operación vinculados a su grupo criminal. Varias de estas instalaciones fueron descubiertas en Zicuirán, considerada por las autoridades como uno de los principales bastiones de la organización.
A pesar de los operativos y de la captura de varios de sus colaboradores, Miguel Ángel Gallegos Godoy continúa prófugo. Su permanencia en libertad ha llevado a que sea considerado uno de los objetivos prioritarios de seguridad en Michoacán y uno de los criminales más buscados del país.
Para especialistas en seguridad, el caso de “El Migueladas” refleja la evolución del crimen organizado en México, donde los grupos criminales ya no dependen únicamente del narcotráfico, sino que buscan controlar sectores económicos completos, infiltrar actividades productivas y construir estructuras financieras que les permitan sostener su poder durante años.
Mientras las autoridades continúan rastreando sus operaciones y presuntos vínculos empresariales, “El Migueladas” permanece como una de las figuras más influyentes y enigmáticas del mapa criminal mexicano, símbolo de la compleja disputa por el control de Michoacán y de los desafíos que enfrenta el Estado en el combate a la delincuencia organizada.




