La NASA busca salvar al telescopio Swift antes de que caiga a la Tierra

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La NASA prepara una misión sin precedentes para prolongar la vida útil del telescopio espacial Neil Gehrels Swift Observatory, un observatorio que lleva más de dos décadas estudiando algunos de los fenómenos más violentos del universo y que ahora enfrenta el riesgo de reingresar a la atmósfera terrestre debido a la pérdida acelerada de altura.

Lanzado en noviembre de 2004 con una vida útil estimada de apenas dos años, el telescopio Swift ha superado ampliamente las expectativas y continúa siendo una pieza clave para la detección y estudio de estallidos de rayos gamma, explosiones de supernovas, agujeros negros, estrellas de neutrones y otros eventos cósmicos de alta energía.

Sin embargo, el aumento de la actividad solar durante los últimos meses ha provocado que las capas superiores de la atmósfera terrestre se expandan, incrementando el rozamiento sobre el satélite y acelerando su descenso orbital. Debido a que Swift no fue diseñado con un sistema de propulsión para corregir su trayectoria, su altitud disminuye constantemente y existe el riesgo de que reingrese a la atmósfera antes de concluir 2026.

Para evitar su pérdida, la NASA contrató a la empresa estadounidense Katalyst Space Technologies para desarrollar una misión de rescate valorada en aproximadamente 30 millones de dólares.

La operación utilizará una nave robótica denominada LINK, equipada con tres brazos mecánicos capaces de sujetar el telescopio y elevarlo desde una órbita cercana a los 360 kilómetros de altura hasta aproximadamente 600 kilómetros, lo que permitiría extender su funcionamiento durante varios años más.

El lanzamiento de la misión está previsto mediante un cohete Pegasus XL, que será liberado desde un avión Stargazer sobre el atolón de Kwajalein, en las Islas Marshall. Una vez en el espacio, la nave tardará cerca de un mes en alcanzar el telescopio y varias semanas adicionales en ejecutar la delicada maniobra de acoplamiento y elevación orbital.

Como medida preventiva, la NASA suspendió temporalmente las observaciones científicas de Swift desde febrero para reducir el consumo de energía y minimizar el desgaste mientras espera la llegada de la misión de rescate. Los ingenieros consideran indispensable mantener el telescopio por encima de los 300 kilómetros de altitud para garantizar el éxito de la operación.

Además de preservar un observatorio que ha contribuido a miles de investigaciones científicas y al descubrimiento de numerosos fenómenos astronómicos, la misión servirá como una prueba tecnológica pionera. Será la primera ocasión en que Estados Unidos intente capturar y reubicar en órbita un satélite gubernamental que nunca fue diseñado para recibir mantenimiento.

Si la operación resulta exitosa, podría abrir una nueva etapa en la exploración espacial, permitiendo reparar, actualizar o extender la vida útil de otros satélites y telescopios científicos, reduciendo costos y retrasando la necesidad de reemplazar equipos que aún continúan realizando aportaciones fundamentales para la investigación del universo.