Un importante operativo de seguridad en el sur de Sinaloa permitió el aseguramiento de más de 550 artefactos explosivos improvisados en el municipio de Escuinapa, uno de los decomisos de este tipo más relevantes registrados en la entidad durante los últimos meses.
La operación fue realizada por elementos del Ejército Mexicano, la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional y corporaciones de seguridad que mantienen presencia en la región como parte de las acciones para combatir a grupos del crimen organizado.
De acuerdo con los reportes oficiales, los explosivos fueron localizados en zonas utilizadas presuntamente por organizaciones criminales. Durante las inspecciones también se encontraron armas de fuego, cargadores, cartuchos y diverso equipo táctico.
Las autoridades informaron que entre el material asegurado había cientos de explosivos artesanales listos para ser utilizados, por lo que fue necesaria la intervención de personal especializado en manejo de explosivos para neutralizar los riesgos y garantizar la seguridad en el área.
El hallazgo refleja la creciente preocupación por el uso de artefactos explosivos improvisados por parte de grupos criminales en distintas regiones del país. En los últimos años, las fuerzas de seguridad han detectado un incremento en el empleo de explosivos adaptados para drones, minas terrestres artesanales y otros dispositivos utilizados en enfrentamientos entre organizaciones delictivas y contra autoridades.
Escuinapa se ha convertido en una zona estratégica para los operativos federales debido a su ubicación en el sur de Sinaloa y a la presencia de células criminales que operan tanto en la región serrana como en corredores utilizados para actividades ilícitas.
Las investigaciones continúan para determinar el origen de los explosivos, identificar a los responsables y establecer el destino que tendría el material asegurado. Hasta el momento no se han reportado personas detenidas directamente relacionadas con este decomiso.
Autoridades señalaron que el aseguramiento representa un golpe importante a la capacidad operativa de los grupos delictivos que operan en la región, al impedir que los explosivos pudieran ser utilizados en actos violentos o enfrentamientos.
El caso también pone de manifiesto la evolución del armamento empleado por las organizaciones criminales, que cada vez recurren con mayor frecuencia a dispositivos explosivos de fabricación artesanal para incrementar su capacidad de ataque.
Con este decomiso, las fuerzas federales buscan reducir los riesgos para la población y debilitar las estructuras logísticas de los grupos criminales que continúan operando en diversas zonas de Sinaloa.




