El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se realizará este martes 26 de mayo un nuevo chequeo médico y dental en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, en Washington D.C., en medio de crecientes cuestionamientos sobre su estado físico y mental rumbo a la recta final de su segundo mandato.
La revisión médica será la tercera a la que se somete desde que regresó a la Casa Blanca hace 13 meses y ocurre apenas semanas antes de que el mandatario cumpla 80 años, el próximo 14 de junio, consolidándose como el presidente de mayor edad en asumir el cargo en la historia de Estados Unidos.
La Casa Blanca informó que el examen incluirá evaluaciones generales de salud y seguimiento médico, luego de que Trump acudiera a revisiones similares en abril y octubre del año pasado. En esa última visita se le practicó una resonancia magnética para descartar problemas cardiovasculares.
Según reportes oficiales difundidos en diciembre pasado, los resultados mostraron que el mandatario se encontraba en “excelente estado de salud”.
“Todo lo evaluado funciona dentro de los límites normales, sin problemas agudos ni crónicos”, afirmó entonces la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien aseguró que el nivel de evaluación aplicado corresponde a los estándares médicos para una persona de su edad.
No obstante, la percepción pública parece alejarse del optimismo mostrado por la administración estadounidense. Una encuesta reciente elaborada por The Washington Post, ABC News e Ipsos reveló que el 59 por ciento de los estadounidenses considera que Trump no posee la agudeza mental necesaria para dirigir el país.
En contraste, únicamente el 40 por ciento de los encuestados opinó que el mandatario mantiene la capacidad mental adecuada para ejercer el liderazgo, cifra inferior al 47 por ciento registrado en septiembre pasado.
Las dudas también alcanzan el estado físico del presidente. El estudio señala que el 55 por ciento de los adultos estadounidenses considera que Trump no tiene las condiciones físicas suficientes para continuar en el cargo, lo que representa un aumento de 10 puntos porcentuales respecto al año anterior.
Pese a ello, Trump ha insistido públicamente en que goza de buena salud física y cognitiva. Durante un mitin realizado el pasado viernes, el mandatario volvió a presumir su vitalidad y capacidad mental, una narrativa que utilizó constantemente durante la campaña presidencial de 2024 para contrastarse con el entonces presidente Joe Biden, a quien suele llamar “Joe el dormilón”.
Ahora, sin embargo, el foco mediático también se ha centrado en el propio Trump. Médicos independientes y analistas han señalado preocupación por los hematomas recurrentes visibles en sus manos y algunos episodios de aparente somnolencia en actos públicos, factores que han alimentado especulaciones sobre posibles problemas de salud subyacentes.
El chequeo médico de este martes podría convertirse así en una prueba clave no solo para la salud del mandatario, sino también para la confianza pública en su capacidad de seguir al frente de una de las naciones más poderosas del mundo.




