El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió las recientes declaraciones de su homólogo chino, Xi Jinping, quien se refirió a Estados Unidos como una potencia en decadencia durante la reunión que ambos sostuvieron en Pekín.
Según Trump, Xi no hablaba de su actual administración, sino del periodo previo a su regreso al poder, cuando Joe Biden ocupaba la presidencia.
“Hace dos años, éramos, de hecho, una nación en declive”, escribió Trump en su red social Truth Social, donde responsabilizó a la administración Biden de haber debilitado económica y políticamente al país.
El mandatario republicano afirmó que ahora Estados Unidos vive una etapa distinta y presumió que el país volvió a posicionarse como una potencia global fuerte y atractiva.
“Ahora Estados Unidos es el país más sexy del mundo”, declaró Trump al destacar los niveles del mercado bursátil, las inversiones y lo que calificó como éxitos militares y diplomáticos recientes.
Xi Jinping habló de la “trampa de Tucídides”
Las declaraciones surgieron luego de que Xi Jinping mencionara durante el encuentro bilateral la llamada “trampa de Tucídides”, una teoría popularizada por el politólogo Graham Allison que describe el riesgo de conflicto entre una potencia dominante y otra emergente.
En ese contexto, el líder chino hizo referencia a la necesidad de evitar confrontaciones entre China y Estados Unidos, en medio de las tensiones comerciales, tecnológicas y geopolíticas entre ambas potencias.
Trump aseguró que Xi reconoció los “éxitos” de su administración durante la reunión y subrayó que ambos países deben mantener la cooperación para evitar un conflicto.
Cumbre marcada por tensiones y mensajes de cooperación
La visita de Trump a China, realizada entre el 14 y 15 de mayo, estuvo enfocada en temas como comercio, Taiwán, inteligencia artificial e Irán. Aunque no se anunciaron acuerdos concretos de gran alcance, ambos líderes mostraron disposición a mantener el diálogo.
Analistas internacionales consideran que la cumbre tuvo un fuerte componente simbólico, con Xi Jinping buscando proyectar a China como una potencia equivalente a Estados Unidos en el nuevo orden global.
Trump regresó este viernes a Washington tras concluir su visita oficial, insistiendo en que la relación bilateral con China “será mejor que nunca”.
