A menos de un mes del inicio del Mundial 2026, conseguir boletos para algunos partidos se ha convertido en un verdadero desafío económico para miles de aficionados, especialmente por el impacto de la reventa y los sistemas de precios dinámicos en Estados Unidos.
Aunque la FIFA aseguró que lanzó más de 100 mil entradas desde 60 dólares, en plataformas digitales ya circulan boletos revendidos por miles e incluso millones de dólares, particularmente para encuentros de alta demanda como la final.
La situación responde, en gran parte, al modelo de negocio estadounidense aplicado a espectáculos masivos y eventos deportivos, donde la reventa es completamente legal y los precios fluctúan según la demanda del mercado.
FIFA defiende su estrategia de precios
En una nota difundida a EFE, la FIFA explicó que mantiene distintas categorías de boletos para garantizar opciones accesibles a los aficionados.
“La FIFA está enfocada en garantizar acceso justo al fútbol y ofreció entradas para fase de grupos desde 60 dólares”, señaló el organismo.
El sistema contempla varias etapas de venta y diferentes categorías de precios, incluyendo la llamada “Categoría 4”, diseñada para ofrecer costos más bajos.
Sin embargo, una vez que los boletos llegan al mercado secundario, los precios quedan sujetos a la especulación y al interés de los compradores.
Reventa millonaria y precios fuera de control
En plataformas de reventa estadounidenses, habituales en eventos como el Super Bowl o las Finales de la NBA, han aparecido entradas para el Mundial con cifras que superan el millón de dólares.
Aunque muchos de esos montos funcionan más como estrategias de expectativa o provocación comercial, reflejan el enorme interés global que despierta la Copa del Mundo 2026, la más grande de la historia.
Incluso el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ironizó recientemente sobre el tema al afirmar que si alguien paga dos millones de dólares por un boleto, “le darán perrito y bebida” para disfrutar del espectáculo.
FIFA asegura que el dinero vuelve al fútbol
El organismo explicó que, a diferencia de las plataformas privadas de reventa, la FIFA opera como una institución sin fines de lucro y los ingresos obtenidos por el torneo serán reinvertidos en el desarrollo del fútbol mundial.
Según la organización, los recursos generados durante el Mundial ayudan a financiar programas de fútbol masculino, femenino y juvenil en las 211 asociaciones afiliadas alrededor del planeta.
Mientras tanto, aficionados de todo el mundo continúan enfrentando una realidad complicada: la pasión mundialista sigue creciendo, pero también el costo de vivirla desde las gradas.
