Más de 15 mil balones de futbol imponchables donados en 2020 para niños de escasos recursos en México desaparecieron sin dejar rastro después de arribar al puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, en un caso marcado por presuntas irregularidades, corrupción y amenazas.
La fundación One World Play Project denunció que el cargamento, compuesto por 15 mil 617 balones especiales de alta resistencia, nunca llegó a las comunidades beneficiadas ni a las organizaciones deportivas que participarían en su distribución.
Salvador de Anda, responsable de la fundación en África y América Latina, aseguró que el caso estuvo rodeado de obstáculos administrativos y presuntas solicitudes de dinero por parte de funcionarios para liberar el cargamento.
“Fue un esquema de corrupción y mentiras”, acusó el directivo, quien además reveló haber recibido amenazas de muerte durante la investigación del caso, razón por la que decidió no presentar denuncias formales.
Los balones fueron diseñados para resistir condiciones extremas y evitar pinchaduras, ya que están fabricados con un material similar al de las sandalias deportivas. El proyecto fue creado en 2006 por el productor Tim Jahnigen con apoyo del cantante Sting.
El cargamento, valuado en aproximadamente 600 mil pesos, además de otros 60 mil pesos por transporte, estaba destinado a organizaciones deportivas y programas sociales, entre ellos Reddes, Juega Vive de la ONU y gobiernos locales como el de Querétaro.
Sin embargo, el representante aduanal Agustín Sánchez explicó que la problemática comenzó cuando la Secretaría de Hacienda determinó que los balones no cumplían con los requisitos necesarios para ser considerados como donativos autorizados.
A partir de entonces, la fundación y la asociación MAJOCCA, encargada de distribuir los balones en México, iniciaron gestiones para recuperar el cargamento, aunque sin éxito.
“Ni siquiera eran capaces de decirnos dónde estaban los contenedores. Solo sabíamos, por el sistema de la naviera, que seguían en el puerto de Lázaro Cárdenas”, señaló Sánchez.
Durante la búsqueda, personas relacionadas con el proceso solicitaron recursos económicos para supuestos trámites administrativos. Incluso, según el relato del representante aduanal, se llegó a pagar un monto inicial de 20 mil pesos tras la promesa de localizar los balones, aunque posteriormente les informaron que el cargamento no estaba en el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep).
Tras el cambio de administración federal, la naviera que transportó los contenedores logró recuperarlos, pero vacíos.
Milenio solicitó información a distintas dependencias federales sobre el destino de los balones, pero ninguna autoridad pudo esclarecer qué ocurrió con el cargamento.
El Indep aseguró no contar con registros relacionados con la importación, almacenamiento o venta de los balones. La Agencia Nacional de Aduanas, la administración del puerto de Lázaro Cárdenas y la Secretaría de la Defensa Nacional también negaron tener información sobre el caso.
El paradero de los más de 15 mil balones sigue siendo un misterio.




