La explosión del cohete New Glenn, de Blue Origin, durante una prueba de encendido estático en Cabo Cañaveral podría afectar los planes de la NASA para regresar a la Luna en los próximos años y avanzar en la construcción de una futura base lunar.
El incidente ocurrió la noche del jueves, alrededor de las 21:00 h local, en el Complejo de Lanzamiento Espacial 36, ubicado en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral. La prueba, conocida como hot fire test, formaba parte de los preparativos para un lanzamiento no tripulado previsto para la semana siguiente.
Blue Origin informó que el cohete sufrió una “anomalía” durante la prueba. La compañía no ha detallado hasta ahora las causas del accidente, aunque confirmó que no se registraron personas heridas.
La explosión generó una enorme bola de fuego y una densa columna de humo visible desde zonas alejadas de las instalaciones espaciales. Vecinos de la zona reportaron en redes sociales que la intensidad del estallido hizo temblar ventanas y estructuras de sus viviendas.
El cohete afectado era el New Glenn, considerado uno de los proyectos más ambiciosos de Blue Origin. La nave, de 98 metros de altura y 7 metros de diámetro, tiene capacidad para transportar más de 13 toneladas a órbita de transferencia geoestacionaria y hasta 45 toneladas a órbita terrestre baja.
El lanzamiento previsto tenía como objetivo colocar 48 satélites de Amazon en órbita baja terrestre, como parte del proyecto Kuiper, con el que la empresa busca ofrecer internet de alta velocidad y competir con Starlink. Al tratarse de una prueba previa, los satélites no se encontraban a bordo del cohete.
Jeff Bezos, fundador de Blue Origin, aseguró que la empresa investigará lo ocurrido y retomará sus operaciones. “Reconstruiremos lo que necesite ser reconstruido y volveremos a volar. Vale la pena”, expresó.
La NASA también dará seguimiento a la investigación, debido a que Blue Origin forma parte de programas clave de exploración lunar. La compañía fue seleccionada para desarrollar tecnologías vinculadas con la futura base lunar y para proporcionar el alunizador de la misión tripulada Artemis V, prevista para finales de 2028.
El accidente representa un nuevo revés para Blue Origin. En abril pasado, la empresa ya había enfrentado otra anomalía durante una prueba de reutilización del New Glenn, cuando un satélite fue desplegado en una órbita incorrecta.
Aunque todavía no se conoce el alcance total de los daños en la plataforma de lanzamiento, la explosión podría alterar el calendario de misiones comerciales y espaciales vinculadas tanto a Amazon como a los planes lunares de la NASA.




