El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó su retórica contra Irán al exigir la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo. A través de su red social Truth Social, el mandatario advirtió que, de no cumplirse el ultimátum, su gobierno responderá con nuevos ataques.
“Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno. ¡Ya lo verán!”, escribió Trump en un mensaje que elevó aún más la tensión en Medio Oriente.
El presidente estadounidense fijó como fecha límite el 6 de abril a las 20:00 horas (tiempo de Washington) para que Irán desbloquee el paso marítimo, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. El cierre del estrecho se ha convertido en uno de los efectos más críticos del conflicto regional iniciado a finales de febrero tras bombardeos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
En sus declaraciones, Trump advirtió que, de no cumplirse sus demandas, ordenará ataques dirigidos a infraestructura clave en Irán, incluyendo centrales eléctricas. “El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno”, afirmó, sin ofrecer detalles operativos.
La amenaza ha encendido las alarmas en los mercados internacionales, ante el riesgo de un aumento aún mayor en los precios de la energía y disrupciones en las cadenas de suministro globales.
Días antes, el mandatario ya había anticipado una posible escalada militar, asegurando que “quedan 48 horas para que se desate el infierno”. Sin embargo, hasta ahora no ha presentado una estrategia clara para resolver el conflicto ni mecanismos diplomáticos concretos para garantizar la reapertura del estrecho.
El estrecho de Ormuz, una franja angosta entre Irán y Omán, sigue siendo un punto neurálgico donde geopolítica y economía chocan con fuerza. Mientras el reloj avanza hacia la fecha límite, el mundo observa con tensión un escenario que podría redefinir el equilibrio energético global.




