El Gobierno de Estados Unidos ordenó la liquidación de CIBanco, institución financiera mexicana señalada por su presunta participación en operaciones con recursos de procedencia ilícita vinculadas al narcotráfico.
La Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), dependiente del Departamento del Tesoro, enmendó una orden previa para prohibir ciertas transferencias de fondos que involucren a dicha institución. La disposición, que se publicará formalmente el 16 de abril, contempla excepciones específicas para facilitar el proceso de liquidación del banco.
“Esta enmienda permite ciertas transferencias de fondos para facilitar pagos necesarios para que el Gobierno de México liquide CIBanco”, detalla el documento oficial.
Según las autoridades estadounidenses, la medida busca proteger el sistema financiero de Estados Unidos ante riesgos de lavado de dinero relacionados con el tráfico ilícito de opioides. En ese contexto, CIBanco fue identificado como presunto proveedor de servicios financieros para organizaciones criminales como el Cártel del Golfo, el Cártel de los Beltrán Leyva y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Por su parte, el Gobierno de México ya había intervenido la institución, asumiendo el control de su administración para salvaguardar la estabilidad del sistema financiero nacional. Entre las acciones implementadas destacan la supervisión en la venta de activos clave y la adopción de medidas para evitar que dichas operaciones generaran nuevos riesgos de lavado de dinero en territorio estadounidense.
FinCEN reconoció estos esfuerzos al señalar que considera “apropiadas” las acciones del Gobierno mexicano para liquidar y disolver CIBanco.
En paralelo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) autorizó previamente al Grupo Financiero Multiva la adquisición del negocio fiduciario de CIBanco, operación que concluyó con éxito en septiembre del año pasado.
La liquidación marca un episodio relevante en la cooperación bilateral en materia financiera y de combate al crimen organizado, donde los sistemas bancarios funcionan como piezas críticas en el tablero de control contra el flujo de recursos ilícitos.




