Conflicto en Irán amenaza con desacelerar la economía mundial en 2026

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La guerra en Irán comienza a pasar factura a la economía global. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) advirtió que el crecimiento mundial podría desacelerarse hasta el 2.6% en 2026, lo que representa una caída de tres décimas frente al año anterior.

El organismo internacional señala que esta proyección depende de que el conflicto no escale aún más. Sin embargo, tras apenas un mes de enfrentamientos, ya se observan efectos significativos en el comercio, la inflación y los mercados financieros.

Uno de los impactos más inmediatos ha sido el casi total bloqueo del Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte global de petróleo y gas. Según UNCTAD, el tránsito de embarcaciones en la zona cayó drásticamente, pasando de unos 130 buques diarios en febrero a apenas seis en marzo.

Este cuello de botella energético está afectando directamente el suministro mundial de combustibles fósiles, con repercusiones en la producción, el comercio y el consumo, especialmente en regiones altamente dependientes de estas importaciones, como Europa y el sur de Asia.

Además, la disrupción no se limita al sector energético. El informe advierte que las tensiones también están impactando el transporte marítimo, aéreo y la logística portuaria, encareciendo costos y ralentizando las cadenas de suministro.

En paralelo, la inflación muestra una tendencia al alza, lo que intensifica la volatilidad financiera. Para UNCTAD, este escenario expone fragilidades estructurales como el bajo crecimiento económico, el aumento de la desigualdad y el encarecimiento del costo de vida.

El panorama es aún más delicado en los países en desarrollo, donde las monedas se han debilitado, elevando el costo de las importaciones y del endeudamiento externo. Esto complica el acceso a financiamiento en un momento crítico.

La agencia también subraya un dato preocupante: cerca de 3,400 millones de personas viven en países que destinan más recursos al pago de deuda que a servicios esenciales como salud o educación, lo que limita la capacidad de respuesta ante nuevas crisis económicas.

UNCTAD advierte que, de prolongarse el conflicto, el impacto podría desencadenar una crisis económica más amplia con efectos en cadena a nivel global.