
Disneyland París escribió un nuevo capítulo en su historia este domingo al abrir las puertas de Disney Adventure World, su segundo parque temático y la expansión más grande desde que el complejo inauguró en suelo francés. Situado junto al parque original, el nuevo recinto convocó a miles de visitantes desde las primeras horas de la mañana, mucho antes del corte de cinta oficial.
A las ocho de la mañana, con casi una hora de anticipación, cientos de personas de todas las edades se apiñaban frente a los accesos. Cuando se abrieron los tornos, una marea de diademas con orejas de ratón multicolores echó a correr por la nueva avenida central que vertebra el parque, con destino inequívoco: el mundo de Frozen.
«El reino de Frozen es increíble, es tal cual la película: como si te metieran directamente en ella.»
Patricia Cotrina, visitante española procedente de Madrid
El mundo de Frozen es, sin duda, la gran estrella del parque. Recreado con una fidelidad asombrosa al reino de las nieves de las películas, su atracción central, Frozen Ever After, transporta a los visitantes en bote por las escenas más icónicas de la saga. Pero la figura que ha robado todas las miradas es Olaf: el entrañable muñeco de nieve del filme aparece como un robot animatrónico que emplea inteligencia artificial para responder preguntas y reaccionar al entorno en tiempo real.
«Nunca he visto nada como esto. Realmente han subido el nivel con todos sus personajes animatrónicos», admitió Elliott Johnson, turista londinense, tras completar el recorrido.
El productor ejecutivo de la rama creativa del parque, John Mauro, explicó que cada elemento de las atracciones —personajes, efectos especiales, luz y audio— debe funcionar de manera perfecta y coordinada. «Tenemos la responsabilidad de que todo lo nuevo que llegue a nuestros parques cobre vida para nuestros visitantes», señaló.
El parque, que hasta ahora se conocía como Walt Disney Studios, cierra su jornada inaugural con Cascade of Lights, un espectáculo nocturno que combina 480 drones, pirotecnia, fuentes de agua, música y proyecciones de franquicias como Los Vengadores. La vicepresidenta de espectáculos y entretenimiento, Dana Harrel, lo describió como «el beso al final de la noche»: una experiencia radicalmente distinta a cuanto se había visto antes en el complejo.



