La Casa Blanca intensifica la presión sobre La Habana en medio de la peor crisis económica en décadas y conversaciones no oficiales entre funcionarios estadounidenses y figuras cubanas cercanas al poder
Washington / La Habana, 18 de febrero de 2026. — El Gobierno de Estados Unidos lanzó este miércoles un fuerte llamado a Cuba para que implemente “cambios muy drásticos muy pronto”, advirtiendo que están “pendientes” de las decisiones que adopte La Habana ante una profunda crisis económica y política que enfrenta la isla.
En una rueda de prensa en la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt aseguró que Washington considera que el régimen cubano está “cayendo” y que el país “se está derrumbando”. La funcionaria reafirmó el deseo de Estados Unidos de ver “democracias florecientes y prósperas en nuestro propio hemisferio”, sin detallar acciones concretas que vaya a tomar para lograrlo.
Leavitt hizo referencia a declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, y del presidente Donald Trump sobre Cuba, señalando que no existe una especificación oficial sobre medidas futuras, aunque insistió en que “lo mejor para Estados Unidos es que Cuba sea una democracia verdaderamente libre y próspera”.
La advertencia se produce en el contexto de una de las peores crisis económicas que ha enfrentado Cuba en décadas, agravada por la interrupción del suministro de petróleo proveniente de Venezuela tras la intervención estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro a principios de año. Como consecuencia, la isla ha quedado prácticamente sin fuentes externas de energía, intensificando los apagones, la escasez de combustible y la interrupción de servicios básicos.
Asimismo, la administración de Trump emitió a fines de enero una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional y permite imponer aranceles adicionales contra países que suministren petróleo a Cuba, con el objetivo de presionar aún más económicamente al régimen de La Habana.
En paralelo, fuentes de medios estadounidenses han reportado que el secretario de Estado Marco Rubio ha mantenido conversaciones informales con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, buscando explorar posibles contactos con sectores dentro de la élite cubana que podrían favorecer cambios de orientación. Estas conversaciones se realizan al margen de los canales oficiales del Gobierno cubano.
La presión estadounidense se da en medio de un contexto internacional complejo, donde otros países observan con preocupación la crisis social y humanitaria en la isla, marcada por la devaluación de la moneda, colapso del turismo y creciente descontento popular. Analistas y fuentes diplomáticas coinciden en que la situación plantea un difícil equilibrio entre la presión externa y el riesgo de una inestabilidad social profunda.




