La Cámara Alta del Congreso mexicano se vio envuelta en una controversia luego de que se diera a conocer la existencia y reapertura de un salón de belleza dentro de las instalaciones del Senado de la República.
El espacio, ubicado en el segundo piso del recinto legislativo, cuenta con sillones de estética, espejos y mobiliario destinado a servicios de peinado y maquillaje. La difusión de videos en redes sociales, donde incluso se observa a una senadora recibiendo un tratamiento capilar durante días de sesión, desató críticas y cuestionamientos sobre el uso de este tipo de instalaciones en un órgano público.
Tras la polémica, personal de resguardo parlamentario colocó sellos de clausura en la puerta del salón, aunque el tema continuó generando debate.
La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, defendió el espacio al asegurar que no representa un gasto para el erario, ya que los legisladores que lo utilizan pagan los servicios con recursos propios. También señaló que este tipo de instalaciones existen en otros recintos legislativos y que su objetivo es facilitar que los senadores, especialmente quienes viajan largas distancias, puedan presentarse adecuadamente en las sesiones.
En medio de las críticas, la senadora Andrea Chávez fue mencionada por algunos medios como presunta impulsora del salón, pero ella negó cualquier relación con su reapertura o funcionamiento.
La discusión ocurre en un contexto donde las medidas de austeridad y el uso de recursos en el el Poder Legislativo son temas sensibles para la opinión pública.




