Conversación cordial con Trump dio a Maduro falsa sensación de seguridad antes de su captura

0
43

El entonces presidente venezolano Nicolás Maduro interpretó una llamada cordial con Donald Trump como señal de que Estados Unidos no iniciaría una operación militar contra su gobierno, semanas antes de ser capturado el 3 de enero pasado, reportó este miércoles The New York Times. 

Una llamada breve con consecuencias históricas

El 21 de noviembre de 2025, Maduro y el presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvieron una conversación telefónica de menos de diez minutos, en medio de tensiones crecientes entre ambos países. Durante ese breve diálogo, Trump elogió la voz del mandatario venezolano, mientras que Maduro respondió con una broma a través de un traductor, en un tono que fuentes describieron como distendido. 

Según fuentes citadas por The New York Times, Maduro interpretó el tono cordial como una señal de que EE.UU. no ordenaría un ataque contra Caracas, y aun veía posible negociar una salida digna de la crisis política. 

Por su parte, desde Washington se habría concluido que Maduro no estaba tomando en serio los ultimátums para abandonar el poder, lo que, según este relato, contribuyó a la decisión de avanzar con planes militares. 

Ofertas de exilio y rechazo

Durante diciembre, Estados Unidos le ofreció a Maduro una última oportunidad para exiliarse, mediada por Turquía, bajo condiciones que incluían inmunidad judicial y la preservación de su patrimonio si aceptaba abandonar el poder de inmediato. La oferta no especificó un destino para el exilio. 

Maduro rechazó la propuesta, lo que, según The New York Times, imperó en los preparativos finales del operativo militar, inicialmente programado para fines de diciembre pero pospuesto por inclemencias climáticas en Caracas. 

Desconfianza interna y transición de poder

El reporte también señala que Maduro desconfiaba de su entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, a quien percibía como más pragmática y cercana a inversionistas extranjeros. Washington, en cambio, veía a Rodríguez como una figura con la cual sería posible trabajar en una etapa de transición. 

En el momento en que fuerzas estadounidenses ejecutaron el operativo el 3 de enero de 2026, Rodríguez estaba de vacaciones en la isla de Margarita. Tras recibir advertencias de Washington sobre el inicio de los ataques si Venezuela no cooperaba, regresó a Caracas y asumió como presidenta interina, con el apoyo explícito de Estados Unidos.