Tras varios días de relativo silencio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reapareció este domingo con duras acusaciones contra el Partido Demócrata, al que señaló de alentar a la población a obstruir el trabajo de las fuerzas del orden en medio de las protestas registradas en Minnesota.
A través de dos extensas publicaciones en redes sociales, el mandatario afirmó que líderes demócratas han promovido una actitud de confrontación contra las autoridades federales, particularmente frente a las acciones de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que, según dijo, ha contribuido al caos y la inseguridad en la región.
En sus mensajes, Trump hizo un llamado directo a los funcionarios estatales y locales de Minnesota para que colaboren con las autoridades federales de inmigración y “entreguen” a las personas que se encuentran en Estados Unidos sin autorización legal. El presidente acusó a las autoridades locales de negarse a cooperar y de permitir que las protestas escalen en violencia.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta tensión tras el tiroteo mortal de un hombre por parte de un agente federal de inmigración en Minneapolis, un hecho que desató manifestaciones, enfrentamientos y un fuerte debate nacional sobre el uso de la fuerza y las políticas migratorias.
Líderes demócratas respondieron rechazando las acusaciones del presidente y defendieron la postura de Minnesota como un estado que prioriza la protección de derechos civiles. Argumentaron que la retórica presidencial solo profundiza la polarización y aumenta el riesgo de confrontaciones.
El intercambio de acusaciones reaviva el choque entre el gobierno federal y estados considerados santuarios, en un momento en que la política migratoria vuelve a colocarse en el centro del debate político y social en Estados Unidos.



