“Un año desafiante para la ciencia: estos son los protagonistas destacados por Nature”

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En un 2025 que Nature describe como “un año difícil para la ciencia”, la revista publicó su lista anual Nature’s 10, en la que destaca a diez personas que protagonizaron algunos de los hitos más relevantes del año. Desde enfrentamientos con autoridades políticas hasta innovaciones biomédicas sin precedentes, la selección refleja un panorama global de desafíos y transformaciones profundas.

La lista la encabeza la inmunóloga Susan Monarez, presentada como la “guardiana de la salud pública”. Monarez fue destituida apenas un mes después de asumir la dirección de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, tras resistirse —según su propio testimonio ante el Congreso— a implementar políticas de vacunación sin sustento científico exigidas por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr. “Me despidieron por mantener la integridad científica”, afirmó.

Otro de los nombres destacados es el del investigador brasileño Luciano Moreira, de la Fundación Oswaldo Cruz, líder en la apertura de la primera fábrica de mosquitos infectados con Wolbachia. Su estrategia, que busca reducir la propagación del dengue, consiste en liberar millones de insectos modificados cuyo potencial para transmitir patógenos se encuentra inhibido.

Entre los relatos más conmovedores aparece “el bebé pionero”, identificado como KJ, quien recibió una innovadora terapia de edición genética personalizada para tratar la enfermedad ultrarrara CPS1. El procedimiento, desarrollado en tiempo récord, parece haber corregido la afección, abriendo un debate central: cómo garantizar que más pacientes puedan acceder a tratamientos de tan alta complejidad y costo.

En el terreno biomédico también sobresale la neuróloga Sarah Tabrizi, del University College London, por su participación en el desarrollo de una terapia que ralentiza la progresión de la enfermedad de Huntington, uno de los trastornos neurodegenerativos más devastadores.

El año estuvo marcado además por avances tecnológicos disruptivos. El empresario chino Liang Wenfeng irrumpió en el escenario global con DeepSeek, un modelo de inteligencia artificial comparable a los sistemas más avanzados, creado con una fracción de los recursos y disponible de manera gratuita. Para la comunidad científica, esto representa una democratización sin precedentes en el acceso a herramientas de IA de alto nivel.

En el ámbito de la exploración astronómica, Nature destaca al físico estadounidense Tony Tyson, cuya labor en cámaras digitales fue crucial para la construcción del Observatorio Vera Rubin, inaugurado este año en Chile. El telescopio, equipado con la cámara más grande del mundo, materializa una idea que Tyson concibió hace más de tres décadas.

La bióloga israelí Yifat Merbl figura por su rol en el descubrimiento de una nueva faceta del sistema inmunitario al estudiar los proteasomas —las estructuras encargadas del reciclaje de proteínas en las células—, un avance que podría cambiar la comprensión de múltiples enfermedades.

Desde Sudáfrica, la funcionaria Precious Matsoso es reconocida por liderar la negociación del primer tratado mundial de preparación para pandemias, aprobado en mayo tras prolongadas discusiones internacionales.

El científico de datos indio Achal Agrawal también gana un lugar por revelar problemas de integridad académica que derivaron en cambios sustanciales en la forma en que se clasifican las instituciones de educación superior en su país.

La lista se completa con la geocientífica china Mengran Du, quien encabezó una expedición a nueve mil metros bajo el océano para estudiar un ecosistema inexplorado lleno de criaturas extraordinarias, enfrentándose a condiciones extremas que ampliaron el conocimiento sobre las profundidades marinas.