Tras el descarrilamiento del Tren Interoceánico ocurrido en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, han surgido señalamientos y reportes periodísticos que indican que el gobierno federal adquirió locomotoras y vagones de segunda mano para poner en operación el proyecto ferroviario.
De acuerdo con investigaciones publicadas por medios nacionales, parte del material rodante utilizado en el Tren Interoceánico fue adquirido en el extranjero y corresponde a locomotoras y vagones con varias décadas de antigüedad, algunos fabricados entre las décadas de 1970 y 1980. Dicho equipo habría sido rehabilitado para su operación en México como parte de la estrategia para acelerar el inicio del servicio de pasajeros.
Los reportes señalan que algunas de estas unidades provenían de sistemas ferroviarios en el Reino Unido y Estados Unidos, donde ya no eran utilizadas para transporte de pasajeros. La decisión ha generado críticas por posibles riesgos en materia de seguridad, especialmente después del accidente registrado el pasado 28 de diciembre, que dejó un saldo de personas fallecidas y decenas de lesionados.
El Tren Interoceánico forma parte del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, uno de los proyectos prioritarios del gobierno federal para conectar el océano Pacífico con el Golfo de México y detonar el desarrollo económico en el sur del país.
Hasta el momento, las autoridades federales no han confirmado que la antigüedad de las locomotoras o vagones sea la causa directa del descarrilamiento. La Fiscalía General de la República mantiene abierta una investigación para determinar las causas del accidente y deslindar responsabilidades.
El tema ha reavivado el debate sobre la seguridad, el mantenimiento de la infraestructura ferroviaria y las decisiones tomadas durante la implementación del proyecto, mientras las familias de las víctimas exigen justicia, transparencia y garantías para evitar nuevas tragedias.




