La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó la solicitud de emergencia del presidente Donald Trump para autorizar el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en la ciudad de Chicago, manteniendo así el bloqueo impuesto previamente por una jueza federal.
La decisión representa un revés para la estrategia del mandatario de utilizar fuerzas militares o federales en ciudades gobernadas por demócratas, bajo el argumento de proteger edificios y personal federal ante protestas relacionadas con políticas migratorias y de seguridad.
El máximo tribunal no emitió un fallo definitivo sobre el fondo del caso, pero dejó vigente la orden judicial que impide, por ahora, la presencia de tropas en el área metropolitana de Chicago. La Corte consideró que el gobierno federal no logró demostrar una base legal suficiente para justificar la federalización de la Guardia Nacional en Illinois.
En instancias previas, una jueza federal determinó que no existían pruebas de una insurrección, rebelión o violencia generalizada que justificaran la intervención militar, ni evidencia de que las protestas estuvieran impidiendo el funcionamiento de las autoridades federales.
Tres jueces de la Corte Suprema expresaron su desacuerdo con la decisión, al considerar que el presidente debería contar con mayor margen de maniobra para proteger instalaciones y agentes federales. Sin embargo, la mayoría optó por mantener el bloqueo mientras continúan los procesos legales.
Este caso se suma a un debate más amplio en Estados Unidos sobre los límites del poder presidencial para desplegar fuerzas armadas en territorio civil, así como sobre la aplicación de leyes históricas como la Ley de Insurrección de 1807. La resolución podría sentar un precedente para situaciones similares en otras ciudades del país.




