Las comunas venezolanas se alistan ante una posible confrontación con EE.UU.

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Las comunas en Venezuela han respondido al llamado del presidente Nicolás Maduro para prepararse ante una eventual confrontación armada con Estados Unidos, que mantiene un amplio despliegue militar en el mar Caribe. Washington defiende la operación como parte de una estrategia contra el narcotráfico, mientras Caracas la considera una “amenaza” directa.

En septiembre, tras la llegada de barcos y tropas estadounidenses a aguas cercanas, Maduro anunció la activación de las Unidades Comunales Milicianas en 5.336 zonas del país. Estas estructuras integran la denominada Base Popular de Defensa Integral, concebida para garantizar lo que el mandatario describió como una nueva etapa de “paz” para Venezuela.

La movilización se ha desarrollado en paralelo al incremento de operaciones aéreas y navales de Estados Unidos, que ha atacado más de 20 embarcaciones vinculadas —según la Casa Blanca— a actividades de narcotráfico. La escalada se intensificó después de que el presidente Donald Trump advirtiera que “muy pronto” sus fuerzas detendrían “en tierra” a presuntos narcotraficantes en Venezuela.

El Gobierno venezolano afirma que más de ocho millones de ciudadanos se inscribieron en la Milicia Bolivariana, el componente civil de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). En las comunas, los vecinos han organizado asambleas y entrenamientos orientados a preparar rutas de resguardo, puntos estratégicos y mecanismos de respuesta ante un eventual ataque.

“Estamos alertas; esperamos que prevalezca la paz, pero tampoco nos vamos a dejar”, señaló Felicita Quesada, de 73 años, miembro de una comuna en el oeste de Caracas. Enlli Rodríguez, de 47 años, aseguró que su comunidad, ubicada cerca de Fuerte Tiuna —la principal instalación militar del país—, ha recibido instrucciones sobre cómo reaccionar en caso de intervención.

Sin embargo, no todos anticipan un escenario bélico inmediato. Fátima Goncalves, sargento primero de la Milicia, expresó confianza en que la situación no escale, recordando el respaldo del Gobierno ruso a Caracas. “Venezuela no es un país de guerra, pero si nos buscan nos encuentran”, afirmó.

El discurso del oficialismo también ha endurecido el tono. Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia y número dos del chavismo, advirtió que “el que ose poner un pie en Venezuela se enfrentará a la furia de un pueblo que no se ha rendido en más de 500 años”.

A pesar del clima de tensión, la vida comunitaria no se ha detenido. Las comunas continúan con actividades de organización social y celebraciones navideñas, que este año fueron adelantadas por instrucción de Maduro al 1 de octubre. “Aquí se festeja y la Navidad se prepara con normalidad”, aseguró Maximiliano Solórzano, vocero de una comuna en Petare. Otros dirigentes locales coinciden en que la población combina preparación y tranquilidad, confiada en que el país superará la actual amenaza.