“No Kings”: millones protestan en EE. UU. y el mundo contra las políticas de Trump

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Con pancartas que decían “No Kings, Just Democracy” y “Power to the People”, millones de personas salieron este sábado a las calles de todas las capitales de Estados Unidos y de ciudades del mundo para manifestarse contra lo que consideran una deriva autoritaria del presidente Donald Trump.

Las movilizaciones, conocidas como el movimiento “No Kings” (Sin reyes), buscan enviar un mensaje directo: “Estados Unidos no tiene monarquía, y ningún presidente debe comportarse como un rey”.

Según reportes de Reuters y The Guardian, las marchas se realizaron en más de 2 500 ciudades de los 50 estados del país, con una participación estimada de entre 5 y 6 millones de personas.
Ciudades como Washington D. C., Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Seattle concentraron las mayores multitudes, mientras que en el extranjero hubo actos de solidaridad en Londres, Madrid, Berlín y Ciudad de México.

En Times Square, miles de manifestantes se arrodillaron en silencio durante dos minutos como gesto simbólico “ante la libertad y no ante el poder”. En Los Ángeles, actores y músicos se unieron a las marchas; el actor Mark Ruffalo (conocido por interpretar a Hulk) comparó a los manifestantes con “los Avengers que defienden la democracia”.

Los organizadores denunciaron un creciente uso del poder presidencial “más propio de un monarca que de un servidor público”.
Entre sus principales reclamos se encuentran:

  • El uso excesivo del poder ejecutivo y de la Guardia Nacional en protestas internas.
  • Las políticas migratorias consideradas “inhumanas y discriminatorias”.
  • Los ataques del gobierno a los medios, jueces y organismos de derechos civiles.
  • La necesidad de reforzar los límites constitucionales del poder presidencial.

El lema “No Kings” hace referencia directa a los orígenes de Estados Unidos como república: “Fuimos fundados para no tener reyes, y sin embargo hoy actuamos como si tuviéramos uno”, declaró una de las organizadoras en Washington.

Si bien la mayoría de las marchas se desarrollaron de manera pacífica, algunos incidentes aislados se registraron en ciudades como Phoenix y Atlanta.
El gobierno de Trump calificó las protestas de “maniobras radicales y antiamericanas”, afirmando que “no se puede gobernar con pancartas, sino con resultados”.

En contraste, líderes opositores señalaron que el movimiento refleja “un país cansado del abuso del poder y de la retórica del miedo”.

Los organizadores prometieron continuar con movilizaciones mensuales hasta las elecciones de 2026.
Más allá de las consignas y los discursos, el espíritu del movimiento se resume en una frase vista en cientos de carteles:

No Kings. No Dictators. Just People.

Las marchas No Kings se han convertido en uno de los mayores movimientos cívicos de los últimos años, recordando que —en palabras de sus participantes— “en una democracia, el poder no se hereda… se rinde cuentas.”