La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) anunció un paro nacional para este viernes, como medida de presión para exigir al gobierno federal la reinstalación de una mesa de diálogo directa con la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien acusan de romper los canales de comunicación con el magisterio disidente.
El movimiento docente busca que la mandataria retome las negociaciones en persona, y no a través de funcionarios de segundo nivel, como los titulares de Gobernación o Educación Pública.
Durante sus recientes asambleas, los líderes de la CNTE señalaron que las mesas instaladas con dependencias federales no han dado resultados concretos.
Entre sus principales exigencias se encuentran:
- La abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007,
- Mejoras en el sistema de pensiones y jubilaciones,
- La reinstalación de maestros cesados por motivos administrativos, y
- Incrementos salariales “justos y proporcionales” a la inflación.
“No queremos más mesas para simular. Queremos una reunión directa con la presidenta. Los maestros estamos cansados de promesas incumplidas”, expresó un representante de la CNTE en conferencia.
La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que el diálogo con el magisterio “sigue abierto”, pero aclaró que ella no se reunirá personalmente con la CNTE mientras se mantengan acciones “violentas o que afecten a terceros”.
Esto, luego de que algunos grupos de maestros bloquearan los accesos a Palacio Nacional e interrumpieran transmisiones de la conferencia matutina en semanas pasadas.
Sheinbaum reiteró que el tema se atenderá mediante las secretarías de Gobernación y Educación Pública, aunque dejó claro que “no cederá a presiones políticas disfrazadas de demandas laborales”.
Desde mayo, el conflicto ha escalado. La CNTE ha realizado paros escalonados, plantones en el Zócalo y bloqueos en diferentes puntos de la Ciudad de México.
El gremio acusa al gobierno de falta de voluntad política y de mantener una política de simulación en materia educativa, similar a la de sexenios anteriores.
En contraste, funcionarios federales justifican que existen límites presupuestales que impiden atender todas las exigencias, especialmente la solicitud de aumentos salariales de hasta 100 %.
La relación entre la CNTE y el gobierno federal vuelve a entrar en crisis, repitiendo el patrón de cada administración: promesas de diálogo, ruptura por desconfianza y nuevas protestas en las calles.
El paro anunciado busca, según la Coordinadora, “obligar a Sheinbaum a reconocer que los maestros también forman parte del cambio que prometió”.
La CNTE mantiene su advertencia:
“Si no hay diálogo real, habrá paro nacional indefinido.”
El conflicto evidencia una falta de articulación dentro del propio gobierno federal, donde las decisiones entre Presidencia, Gobernación y Educación no parecen alineadas.
Mientras el magisterio exige respuestas, el aparato institucional se muestra fragmentado y lento, incapaz de resolver conflictos que afectan directamente a la estabilidad del sistema educativo.




