
El Día del Trabajo en Estados Unidos, tradicionalmente una fecha para reconocer la fuerza laboral, llega este año marcado por el temor de la comunidad migrante. Bajo la política migratoria del Gobierno de Donald Trump, miles de trabajadores indocumentados viven con la incertidumbre de redadas masivas y deportaciones indiscriminadas.
De acuerdo con un informe del Pew Research Center, entre enero y junio de 2025 el país perdió 750 mil trabajadores migrantes, una disminución histórica que ya impacta a sectores clave como la agricultura, la construcción, la industria cárnica y los servicios.
“No habíamos visto un ataque tan frontal al trabajador migrante en décadas”, afirmó Raúl Hinojosa, profesor de Estudios Chicanos de la UCLA, quien advierte que la ofensiva contra los indocumentados podría generar una caída del 4 % del PIB estadounidense.
Historias como la de un jardinero en Los Ángeles, que perdió a casi todos sus empleados tras una redada, o el cierre temporal de una granja lechera en Nuevo México, ilustran cómo empresas grandes y pequeñas están resintiendo la ausencia de mano de obra migrante.
Organizaciones como la Coalición por los Derechos Humanos del Inmigrante (CHIRLA) llaman a honrar el aporte de los trabajadores indocumentados, recordando que “siguen siendo el motor de la economía estadounidense”.
En contraste con la festividad, para miles de familias migrantes este 1 de septiembre no hay nada que celebrar.



