Maduro moviliza a civiles para entrenamientos militares ante tensiones con EE. UU.

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Foto: AFP

El gobierno de Venezuela, encabezado por el presidente Nicolás Maduro, puso en marcha un programa de adiestramiento militar para civiles, reservistas y miembros de la Milicia Bolivariana como parte de una estrategia de defensa ante lo que considera una posible agresión de Estados Unidos.

De acuerdo con información oficial, los entrenamientos se realizan en 312 cuarteles y unidades militares distribuidos a lo largo del país, con prácticas que incluyen instrucción básica en tácticas de defensa y manejo de armamento. Las jornadas se llevan a cabo principalmente los sábados, con la participación de voluntarios que acuden a instalaciones militares como el Fuerte Tiuna en Caracas.

El gobierno venezolano argumenta que esta movilización responde a “amenazas externas”, señalando la presencia de operaciones militares estadounidenses en el mar Caribe, las cuales interpreta como actos de hostilidad. “El pueblo debe estar preparado para defender la patria de cualquier intento de agresión”, señaló Maduro al anunciar la medida.

Mientras que el Ejecutivo presenta el plan como una forma de fortalecer la soberanía y la unidad nacional, analistas y sectores críticos han advertido sobre los riesgos de militarizar a la sociedad civil, lo que podría generar tensiones internas y preocupaciones en materia de derechos humanos.

Por su parte, autoridades estadounidenses han insistido en que sus operaciones en la región son de carácter antidrogas y no representan una amenaza directa contra Venezuela. Sin embargo, el cruce de declaraciones ha intensificado la tensión diplomática.

Con este programa, Venezuela refuerza el papel de la Milicia Bolivariana como brazo civil-militar dentro de su esquema de seguridad nacional. Según las autoridades, el objetivo es que miles de ciudadanos estén capacitados para responder de manera organizada ante cualquier escenario de conflicto externo.

El anuncio y su implementación han despertado reacciones encontradas tanto dentro como fuera del país, mientras organismos internacionales observan con atención las implicaciones que esta política podría tener en la estabilidad regional.