El sueño de devolver a la vida al mítico dodo (Raphus cucullatus), ave extinguida en el siglo XVII en la isla de Mauricio, está más cerca de hacerse realidad. La empresa de biotecnología Colossal Biosciences, con sede en Texas, anunció un avance clave en su proyecto de “de-extinción”: el cultivo exitoso de células germinales primordiales (PGCs) de la paloma de Nicobar, considerada la pariente viva más cercana del dodo.
Estas células, precursoras de esperma y óvulos, representan un paso fundamental en la ingeniería genética. Según explicaron los científicos, el plan consiste en inyectar PGCs editadas con rasgos genómicos del dodo en embriones de pollos especialmente modificados, que actuarán como “vientres sustitutos”. Con ello, esperan obtener en un futuro próximo aves que posean características genéticas y físicas del dodo.
Los investigadores calculan que, de mantenerse el ritmo actual, los primeros ejemplares podrían nacer en un plazo de 5 a 7 años. El proyecto ha recibido financiamiento millonario, lo que ha permitido acelerar los estudios genómicos y el desarrollo de herramientas de edición genética aplicadas a aves
El anuncio ha generado entusiasmo, pero también controversia. Varios expertos cuestionan si el resultado será un “verdadero dodo” o una especie híbrida, ya que el hábitat original del ave desapareció hace siglos. Otros señalan que la inversión en revivir especies extintas podría restar recursos a la conservación de animales actualmente en peligro de extinción.
El dodo, que desapareció a mediados del siglo XVII debido a la caza y la introducción de especies invasoras en Mauricio, se ha convertido en símbolo de la fragilidad de los ecosistemas frente a la acción humana.
De concretarse, este avance no solo marcaría un hito científico, sino que abriría un nuevo capítulo en el debate sobre el papel de la biotecnología en la preservación —y la resurrección— de la biodiversidad.




