En una hazaña digna de un guion de serie B, un hombre identificado como Arnold Damián C. O. logró convertirse en el enemigo público número uno… de las ofertas de temporada.
Armado con un objeto “similar” a un arma de fuego —o quizá un secador de pelo mal escondido—, ingresó a un local comercial en la Avenida Juan Escutia, colonia Niños Héroes, y exigió el botín del día: nada menos que 160 pesos, una caja con perfumes y una silla plegable, quizás para sentarse a contemplar su nuevo imperio criminal.
La Dirección de Seguridad Pública Municipal y la Agencia Estatal de Investigación actuaron con una velocidad digna de película de acción: en cuestión de minutos, el sospechoso fue detenido en flagrancia, aún con el “tesoro” en sus manos. Fuentes cercanas al operativo confirman que los perfumes estaban intactos y la silla, lista para ser usada.
El Juez de Control, probablemente conmovido por el valor sentimental de la silla, permitió que el imputado enfrente su proceso en libertad, con la condición de no acercarse ni a la víctima ni al lugar de los hechos. La orden implícita: también mantenerse alejado de tiendas con secciones de liquidación.
De acuerdo con el artículo 13 del Código Nacional de Procedimientos Penales, el acusado se presume inocente… aunque la silla plegable y los 160 pesos podrían declarar en su contra si tuvieran voz.




