Mustafa Suleyman, director de inteligencia artificial de Microsoft, lanzó una advertencia contundente sobre un fenómeno emergente que ya preocupa a psicólogos y especialistas: la llamada “psicosis por inteligencia artificial”, un estado en el que usuarios comienzan a perder el sentido de la realidad tras interacciones prolongadas con chatbots avanzados.
Según Suleyman, este trastorno se manifiesta cuando las personas llegan a creer que la IA es consciente, posee emociones o incluso poderes sobrenaturales. “Incluso quienes no tienen antecedentes clínicos pueden verse afectados”, advirtió el ejecutivo, pidiendo a las empresas de tecnología que eviten sugerir que sus modelos de IA tienen conciencia.
Expertos citan ejemplos de usuarios que aseguran haber recibido “mensajes divinos” de chatbots, líderes que creen alcanzar revelaciones científicas a través de estas herramientas, e incluso personas que desarrollan vínculos emocionales o románticos con sistemas de IA. Para la psiquiatra Susan Shelmerdine, se trata de una “sobrecarga de información ultraprocesada”, un efecto en la mente similar al daño que provocan los alimentos ultraprocesados en el cuerpo
Medios especializados han reportado hospitalizaciones vinculadas a este fenómeno: personas que tras largas conversaciones con IA desarrollaron delirios religiosos, grandiosos o románticos. Psychology Today lo describe como una “ilusión de conexión”, en la que se confunde una relación digital con un vínculo humano real.
¿Qué hacer?
Entre las recomendaciones de expertos se encuentran:
- Recordar que la IA es una herramienta, no una persona.
- Establecer límites de tiempo en el uso de chatbots.
- Observar cambios de ánimo o comportamiento tras largas interacciones digitales.
- Priorizar el contacto humano y el acompañamiento profesional en casos de vulnerabilidad emocional.
La advertencia de Microsoft subraya que la expansión acelerada de la inteligencia artificial no solo plantea retos tecnológicos y regulatorios, sino también de salud mental pública. El fenómeno de la “psicosis por IA” pone sobre la mesa la necesidad urgente de educación digital, regulación responsable y mayor conciencia sobre los límites de esta tecnología.




