La petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) enfrenta una grave crisis financiera: arrastra una deuda superior a los 700 millones de dólares con Grupo Carso, la firma del magnate Carlos Slim, por servicios de perforación contratados y no liquidados desde hace casi dos años.
De acuerdo con Arturo Spínola García, director financiero de Carso, el monto pendiente “supera los 700 millones de dólares” y hay facturas con más de 24 meses de antigüedad. Carso, que colabora con Pemex en campos clave como Zama, Ixachi y Lakach, señaló que ha buscado integrar proyectos futuros como forma de asegurar los pagos adeudados.
Este caso forma parte de un problema mayor: Pemex acumulaba, al 31 de marzo de este año, una deuda total de 404 mil millones de pesos con proveedores, según cifras oficiales. Aunque representa una ligera baja respecto a 2024, organismos empresariales advierten que la situación es crítica.
La Coparmex ha calificado la deuda como “insostenible”, alertando que cientos de micro, pequeñas y medianas empresas que trabajan con Pemex enfrentan atrasos en pagos de hasta un año, lo que compromete su operación e incluso ha forzado a algunas al cierre.
Ante esta situación, el gobierno federal ha impulsado un nuevo esquema de financiamiento para mejorar la liquidez de Pemex sin recurrir a endeudamiento directo con garantía estatal. A través de un vehículo financiero especializado, se espera recaudar entre 7 000 y 10 000 millones de dólares, destinados a cubrir pasivos con proveedores y continuar con inversiones estratégicas.
Carlos Slim se ha convertido en uno de los socios privados más relevantes de Pemex. Además de sus contratos vigentes, Carso tiene interés en ampliar su participación en proyectos de exploración y producción en aguas someras. No obstante, la falta de pago representa un freno para nuevas inversiones.
Según analistas, el respaldo de Slim a Pemex podría ser clave para estabilizar a la petrolera, siempre y cuando se garanticen las condiciones de pago. “Slim no sólo está apostando capital, también está tomando riesgos estratégicos”, apuntan fuentes del sector energético.




