En medio de una nueva jornada de intensos bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza, este sábado se reportó el impacto directo sobre la Iglesia de la Sagrada Familia, la única iglesia católica del enclave palestino. El templo, ubicado en la ciudad de Gaza, sufrió daños estructurales mientras dentro se refugiaban decenas de civiles.
El ataque ocurrió mientras las fuerzas israelíes intensificaban su ofensiva de norte a sur del territorio, como parte de su campaña militar en curso. De acuerdo con reportes locales y medios internacionales, al menos 37 personas murieron en las últimas 24 horas, muchas de ellas mujeres y niños.
La iglesia, un refugio para civiles
La Iglesia de la Sagrada Familia, administrada por la comunidad latina de Gaza, ha servido como refugio para cientos de palestinos desplazados desde el inicio del conflicto. Aunque hasta el momento no se ha confirmado el número de víctimas dentro del recinto religioso, testigos afirman que el lugar fue alcanzado por un proyectil que destruyó parte del techo y vidrieras.
El Patriarcado Latino de Jerusalén expresó su consternación y exigió respeto a los lugares de culto, calificando el incidente como “un hecho inaceptable que pone en riesgo a inocentes que solo buscan seguridad en la fe”.
Reacción internacional
La Santa Sede, a través del portavoz del Vaticano, emitió un breve comunicado en el que condenó el ataque y pidió a las partes respetar el derecho internacional humanitario.
“Las iglesias deben ser santuarios de paz, no blancos de guerra”, dijo.
Organizaciones humanitarias como Cáritas Internacional y Amnistía Internacional han pedido una investigación independiente sobre el bombardeo a la iglesia y el alto a la ofensiva militar en zonas densamente pobladas.
Continúa la devastación en Gaza
Los bombardeos de las últimas horas también afectaron campos de refugiados, hospitales y escuelas, agravando una crisis humanitaria que ya ha dejado más de 30,000 muertos desde octubre de 2023, según el Ministerio de Salud de Gaza. La comunidad internacional mantiene llamados a un alto al fuego inmediato, pero no se vislumbran avances en las negociaciones.




