El Gobierno de Estados Unidos anunció nuevas restricciones de visa dirigidas no solo a narcotraficantes con historial comprobado, sino también a sus familiares cercanos y colaboradores personales y comerciales, como parte de una estrategia integral contra el tráfico de drogas, especialmente del fentanilo.
La medida fue comunicada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien afirmó que estas acciones buscan cerrar el círculo de impunidad que rodea a los operadores del crimen organizado.
“La imposición de restricciones de visa a narcotraficantes, sus familiares y estrechos colaboradores personales y comerciales no solo impedirá su entrada a Estados Unidos, sino que servirá de elemento disuasorio para la continuación de actividades ilícitas”, declaró Rubio en un comunicado oficial.
Refuerzo de políticas migratorias y antidrogas
Estas restricciones se basan en un apartado de la legislación migratoria estadounidense que declara inadmisibles a extranjeros cuyo ingreso represente un riesgo para los intereses del país. La medida refuerza el enfoque de la administración de Donald Trump, quien desde su regreso a la presidencia en enero ha endurecido la política migratoria y de seguridad fronteriza.
Rubio señaló que el Departamento de Estado utilizará todas las herramientas legales disponibles para contener el tráfico de drogas ilícitas que, según datos oficiales, continúan cobrando miles de vidas al año.
“La crisis del fentanilo en EE.UU. no tiene precedentes, y las sobredosis siguen siendo la principal causa de muerte entre los estadounidenses de 18 a 44 años”, sostuvo el secretario, quien también reveló que más de 220 personas mueren al día por sobredosis en el país.
Un mensaje a redes criminales y aliados
Con esta nueva política, Washington extiende la responsabilidad penal y migratoria a los entornos personales y económicos de los narcotraficantes, lo que incluye familiares directos, socios comerciales, abogados, prestanombres y colaboradores logísticos.
La Casa Blanca subraya que se trata de una medida disuasiva y ejemplarizante, en el marco de la llamada guerra contra el fentanilo, una sustancia vinculada al 70% de las muertes por sobredosis en EE.UU.




