
Investigadores observaron que extractos de la macroalga lograron frenar en laboratorio el crecimiento de Plasmodium falciparum, parásito asociado con las formas más graves de malaria.
Una investigación desarrollada en Panamá encontró que compuestos obtenidos del sargazo podrían tener potencial para combatir al parásito Plasmodium falciparum, responsable de la forma más peligrosa de malaria y asociado con casos de malaria cerebral.
El proyecto comenzó en 2023 como parte de una iniciativa escolar en la que participaron las investigadoras Lorena Coronado y Noemí León de Santos, junto con Isaac Almanza, quien entonces cursaba el último año de bachillerato.
De acuerdo con Coronado, doctora en Biotecnología e investigadora del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá (Indicasat-AIP), los resultados sorprendieron al equipo debido a que los compuestos extraídos del alga mostraron una importante capacidad para inhibir el crecimiento del parásito.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención de los científicos fue que, en las pruebas realizadas, el compuesto estudiado no presentó toxicidad relevante contra células sanas, al tiempo que mantuvo actividad contra Plasmodium falciparum.
Coronado calificó los resultados como alentadores, aunque aclaró que la investigación se encuentra todavía en una etapa temprana y requiere recursos para continuar con las siguientes fases.
El estudio surgió a partir del Programa Jóvenes Científicos, impulsado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Panamá (Senacyt).
Los resultados fueron publicados en julio en la revista científica Integrative and Comparative Biology, de Oxford University Press, en un artículo dedicado a estudiar la actividad antipalúdica de las especies pelágicas Sargassum fluitans y Sargassum natans recolectadas en la costa caribeña panameña.
Del problema ambiental a una posible herramienta médica
Para realizar los experimentos, los investigadores recolectaron sargazo fresco directamente del mar Caribe. Posteriormente, el material fue secado, triturado y utilizado para elaborar un extracto acuoso.
La idea consistía en analizar si los componentes solubles del alga podían tener algún efecto biológico relevante.
En una primera etapa, el extracto fue probado contra células cancerosas, sin resultados positivos. Posteriormente, los investigadores decidieron evaluar su actividad frente al parásito de la malaria y observaron el efecto inhibidor que dio origen a nuevas líneas de estudio.
Aunque el procedimiento para obtener el extracto es relativamente sencillo, los científicos subrayan que los resultados obtenidos en laboratorio no significan que beber una infusión de sargazo prevenga o cure la malaria. Antes de llegar a una posible aplicación médica será necesario identificar los compuestos responsables de la actividad y demostrar su eficacia y seguridad mediante estudios adicionales.
Un problema creciente en el Caribe
El sargazo se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales para distintas regiones del Caribe. Cuando se acumula y descompone en las playas puede liberar gases, generar malos olores y ocasionar afectaciones ambientales, sanitarias y económicas.
Además, las grandes arribazones representan un problema para destinos turísticos de países como México, República Dominicana y Panamá, donde las concentraciones de la macroalga pueden dificultar el acceso al mar.
La profesora e investigadora Noemí León de Santos explicó que decidió estudiar las especies que llegan a las costas panameñas debido a que existía poca información sobre su posible aprovechamiento para investigaciones relacionadas con enfermedades.
Para los científicos, la enorme cantidad de sargazo que llega al Caribe representa un desafío, pero también una posible fuente de moléculas de interés farmacológico.
El estudio deberá avanzar a nuevas fases
La siguiente etapa del proyecto buscará determinar qué sustancia específica del sargazo produce el efecto contra el parásito y cuál es su mecanismo de acción.
Si los resultados continúan siendo favorables, posteriormente deberán realizarse estudios preclínicos en animales antes de considerar cualquier eventual prueba en humanos.
Isaac Almanza, actualmente estudiante universitario de 21 años, aseguró que su participación en el proyecto despertó su interés por la investigación científica y manifestó su intención de seguir involucrado en el desarrollo del estudio.
El joven también animó a otros estudiantes a acercarse a la ciencia y experimentar con nuevas ideas, incluso cuando los primeros intentos no produzcan los resultados esperados.
La malaria continúa siendo uno de los mayores problemas de salud pública a nivel mundial. En 2024 se registraron aproximadamente 282 millones de casos y 610 mil muertes, con África concentrando la gran mayoría de los contagios y fallecimientos.
El hallazgo panameño abre así una nueva línea de investigación sobre el aprovechamiento del sargazo, aunque todavía serán necesarios varios años de estudios para determinar si sus compuestos pueden convertirse algún día en un tratamiento o herramienta preventiva contra la malaria.



