Autoridades de Estados Unidos asestaron un importante golpe al narcotráfico al desmantelar un laboratorio clandestino de metanfetamina en una zona remota del condado de Los Ángeles, California, donde fueron detenidos tres ciudadanos mexicanos y asegurados alrededor de 620 kilogramos de droga con un valor estimado en 12.5 millones de dólares.
El operativo fue resultado de una investigación que se prolongó durante seis meses y que, de acuerdo con las autoridades estadounidenses, estaba dirigida contra una organización criminal presuntamente vinculada al Cártel de Sinaloa.
La intervención se realizó el pasado 28 de julio en un laboratorio oculto en una zona desértica de difícil acceso, donde agentes localizaron grandes cantidades de metanfetamina en distintas etapas de procesamiento, además de equipo especializado para la fabricación de drogas sintéticas.
Durante el cateo también fueron asegurados cerca de 80 mil dólares en efectivo, presuntamente relacionados con las actividades de la organización delictiva. Hasta el momento, las autoridades no han revelado la identidad de los tres mexicanos detenidos, quienes enfrentarán cargos por delitos relacionados con la producción y distribución de narcóticos.
En el operativo participaron agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA), la Policía Portuaria de Los Ángeles, así como corporaciones policiales de Hawthorne y El Segundo, que trabajaron de manera coordinada para ejecutar las órdenes judiciales.
Las autoridades informaron que esta acción forma parte de una investigación iniciada a principios de año, la cual también permitió el aseguramiento de aproximadamente 20 mil pastillas de fentanilo y otros nueve kilogramos de metanfetamina en operativos previos, debilitando la capacidad operativa de la organización investigada.
Funcionarios estadounidenses destacaron que el decomiso representa uno de los aseguramientos de metanfetamina más importantes registrados recientemente en el área de Los Ángeles y reafirmaron que continuarán las investigaciones para identificar a otros integrantes de la red criminal y frenar el tráfico de drogas sintéticas hacia distintas regiones de Estados Unidos.
El caso se suma a la estrategia de las autoridades estadounidenses para intensificar el combate contra los cárteles mexicanos, especialmente en el tráfico de metanfetamina y fentanilo, sustancias que continúan representando una de las principales amenazas para la salud pública en ese país.
