Elon Musk construirá megaplanta de chips en Texas pese a oposición de residentes

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Fotografía de archivo, tomada el pasado 22 de enero, del multimillonario y cofundador de las compañías Tesla, SpaceX, xAI y SpaceX, Elon Musk, al intervenir en el Foro Económico Mundial 2026, en Davos (Suiza) EFE/Gian Ehrenzeller

SpaceX invertirá más de 16 mil 800 millones de dólares en la primera fase de Terafab, un complejo de semiconductores que genera preocupación por su posible impacto en el agua, la electricidad y el medioambiente.

La empresa aeroespacial SpaceX, propiedad de Elon Musk, construirá en Texas una gigantesca planta de fabricación de semiconductores que requerirá una inversión inicial superior a los 16 mil 800 millones de dólares, anunció el gobernador del estado, Greg Abbott.

El proyecto, denominado Terafab, se instalará en el condado de Grimes, aproximadamente 100 kilómetros al noroeste de Houston, y en su primera etapa contempla la creación de alrededor de 3 mil empleos.

Como parte del acuerdo, el gobierno de Texas otorgará a SpaceX una subvención de 30 millones de dólares mediante el Texas Enterprise Fund (TEF), programa estatal utilizado para incentivar grandes inversiones y la generación de puestos de trabajo.

Residentes cuestionan el impacto de la megaplanta

El anuncio llega en medio de una creciente oposición por parte de habitantes del condado de Grimes.

Cerca de 900 residentes presentaron una petición para exigir mayores controles sobre los grandes proyectos industriales beneficiados con recursos e incentivos públicos.

Entre sus principales preocupaciones se encuentran el posible aumento en el consumo de agua y electricidad, así como los efectos ambientales asociados con una instalación industrial de esta magnitud.

La inconformidad comenzó antes del anuncio oficial. En junio, más de un centenar de residentes participaron en una audiencia pública para manifestarse contra los incentivos fiscales concedidos a SpaceX.

Los asistentes advirtieron que la planta podría ejercer presión sobre los recursos hídricos, afectar la fauna de la región y modificar el carácter rural de la zona.

SpaceX, por su parte, aseguró ante autoridades locales que Terafab no agotará las reservas de agua ni provocará un incremento en las tarifas eléctricas de los habitantes.

Un proyecto que podría superar los 100 mil millones de dólares

La empresa había solicitado desde mayo exenciones fiscales para desarrollar Terafab en el condado de Grimes.

En los planteamientos iniciales, el proyecto contemplaba una inversión de hasta 55 mil millones de dólares en sus primeras etapas y un costo total que eventualmente podría alcanzar los 119 mil millones de dólares.

De acuerdo con las autoridades estatales, el complejo ocupará aproximadamente 9.3 millones de metros cuadrados y concentrará diferentes etapas del proceso de fabricación de semiconductores.

Las instalaciones producirán chips lógicos, memorias y sistemas de empaquetado avanzado, lo que permitiría a las compañías de Musk reducir su dependencia de proveedores externos.

Chips para Tesla, SpaceX y xAI

Elon Musk ha señalado que la planta estará enfocada en la fabricación a gran escala de chips destinados a aplicaciones de inteligencia artificial tanto “en la Tierra como en el espacio”.

Los semiconductores podrían utilizarse en diferentes proyectos de sus empresas, entre ellos los vehículos eléctricos de Tesla, los robots humanoides Optimus, los sistemas de inteligencia artificial de xAI y las operaciones aeroespaciales de SpaceX.

Musk había anunciado el proyecto en marzo como parte de una estrategia para aumentar la producción propia de componentes tecnológicos esenciales.

La fabricación interna de chips podría ofrecer a sus compañías mayor control sobre el suministro de semiconductores, uno de los componentes más importantes para el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial, vehículos autónomos y tecnologías aeroespaciales.

Musk amplía su presencia empresarial en Texas

La instalación de Terafab refuerza la creciente concentración de operaciones de Elon Musk en Texas.

SpaceX trasladó su sede mundial al estado y opera Starbase, el complejo ubicado en el sur de Texas donde desarrolla y realiza pruebas de Starship, su sistema de lanzamiento de nueva generación.

La compañía también dispone de una planta en Bastrop, cerca de Austin, dedicada a la fabricación de equipos para Starlink, su red de internet satelital.

Con Terafab, Texas sumará ahora una instalación estratégica para la producción de semiconductores, aunque el desarrollo del proyecto continuará bajo el escrutinio de residentes que exigen conocer con mayor precisión sus efectos sobre los recursos naturales, la infraestructura eléctrica y el crecimiento industrial de la región.